Familia estuvo enterrada viva durante tres horas en Pisco

Lo peor de un terremoto debe ser la certeza de que la vida propia ya no depende de uno sino de la enfurecida naturaleza, y eso lo saben precisamente cientos de personas que lucharon desde los escombros para seguir junto a sus seres queridos. Por ello, el terremoto ocurrido en Ica nos deja más de una lección en adelante. El caso de la familia Huamán Sihuas no está exenta de ello: el haber vivido poco más de tres eternas horas enterrados vivos, en penumbra, y soportando en las espaldas el segundo piso de concreto, nos deja una gran lección. Algo que sin duda a muchos nos hubiera quebrado no solo las esperanzas, sino también la vida, los hizo más fuertes. Desentrañar el misterio de esta resurrección, y sacar una propia lección, es lo que a cada uno de nosotros nos toca. A fin de cuentas, la vida es una larga cadena de lecciones.

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