Presidente de la CGTP justifica protesta social

El Presidente de la CGTP, Mario Huamán, justificó la jornada nacional de lucha del 8 de noviembre por el alza de precios de los productos de primera necesidad, así como contra la corrupción y los malos manejos en la ayuda a los damnificados de Ica. Asimismo, sostuvo que las huelgas en curso se deben a compromisos incumplidos por el Premier Del Castillo en actas firmadas; y anunció que se realizarían paros en algunas regionales del país.

Mira estas noticias relacionadas:

Un comentario en “Presidente de la CGTP justifica protesta social

  1. Protestas, demandas y ejemplos
    Ismael León Arias
    Frente a la movilización de protesta del jueves 8, es bueno recordar que el miércoles 31 de octubre la Cámara Baja de España aprobó la ley de Memoria Histórica, que sanciona el golpe de Francisco Franco y ordena a los gobiernos locales financiar excavación de fosas comunes, pedir perdón a familias y víctimas de la guerra civil, desmontar monumentos franquistas y declarar ilegales los juicios que legitimaron crímenes y expropiaciones contra opositores al dictador.
    La noticia es un buen ejemplo de lo que el Perú necesita hacer respecto a la pasada guerra interna y el legado de Fujimori. Y comparar. Porque si no se resarce y libera al país de su herencia política y no se enmienda el rumbo hacia el futuro, ¿de qué nos sirve tenerlo preso, con el peligro de que su amigo Alan García lo beneficie antes del 2011 con una amnistía, si para entonces está sentenciado?
    Veamos. El primer lastre jurídico que hoy arrastramos es la Constitución de 1993, creada bajo inspiración del “Consenso de Washington”, auspiciada por el Banco Mundial y legalizada por la OEA –Organización de Estados Americanos- ese exquisito cadáver que hoy seguimos financiando.
    Y es que la Constitución vigente prohíbe actividad empresarial del Estado; facilita los llamados contratos de estabilidad tributaria que hace poco García extendió en beneficio de Majaz; pone igualdad de condiciones entre la inversión extranjera y la nacional y, entre otros anacronismos, consagra una legislación laboral que deja a miles de trabajadores sin seguro hoy ni jubilación en su futuro.
    Esta calamidad nacional es reverenciada y aplicada por Alan García, quien no quiere saber nada de la Constitución de 1979, aquella que firmó Haya de la Torre y que hoy exigen retomar apristas honrados como Héctor Vargas Haya. ¿Por qué García adora esa Constitución fruto del golpe de 1992? ¿Por qué, a diferencia de Evo Morales en Bolivia; Rafael Correa en Ecuador y Hugo Chávez en Venezuela quiere mantener una Carta antinacional? Ciertamente porque en el Perú co- gobiernan con García la derecha y el fujimorismo.
    La Comisión de la Verdad
    Aquí hace cuatro años la Comisión de la Verdad y Reconciliación recomendó en sus conclusiones que las víctimas de la violencia sean reparadas, pero el régimen de Toledo y el actual se han negado, porque en ese Informe reciben condena crímenes cometidos desde el primer gobierno de García (1985-1990) hasta aquellos de la década del japonés (1990-2000).
    En España José María Aznar criticó de inmediato al jefe del gobierno Rodríguez Zapatero, alegando que no le corresponde “desenterrar tumbas” y acusó al Partido Socialista de gobernar “obsesionado con la venganza” y reabrir heridas de la guerra de hace 70 años, heridas que, según sostuvo, fueron cerradas con la transición a la democracia. ¿No suena familiar? ¿Están cerradas en el Perú las heridas de la guerra interna?
    La guerra civil española (1936-1939) dejó medio millón de muertos y fue una especie de ensayo de la Segunda Guerra Mundial. La Alemania de Hitler y la Italia de Mussolini apoyaron a Franco, mientras la Unión Soviética de entonces respaldó al gobierno de la república, que finalmente cayó derrotado.
    Aquí el gobierno de Fujimori-Montesinos, enemigo del Perú, tuvo el respaldo del FMI, del Banco Mundial, de los gobiernos de EE.UU y Japón y por supuesto de la derecha peruana, que no quiere cambiarle una coma a la Constitución de 1993, su preferida.
    Lima, 7 de noviembre 2007.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.