Fujimori enjuiciado por secuestros
El juicio a Fujimori por el secuestro del periodista Gustavo Gorriti y el empresario Samuel Dyer durante el autogolpe del 5 de abril de 1992, es un proceso menor, comparado con los juicios de La Cantuta y Barrios Altos. Sin embargo, desde el punto de vista legal están mostrando las primeras contradicciones de su estrategia. Como bien lo dice Gorriti en un contundente artículo de la última edición de Caretas:
Esto es poco creíble, sobre todo porque, como dice el citado periodista, “cada mentira levanta una cantidad abrumadora de pruebas que la desmienten”. En el resto del artículo encontrarán las pruebas de las que habla el hombre de prensa.
Pero lo que a mí me sorprende es la cercanía de Fujimori y su familia con actos criminales. En los mismos lugares donde vivió con sus hijos y hasta con su madre, a pocos metros de donde pernoctaban, habían sujetos dedicados a matar o secuestrar presuntos terroristas. Sin embargo, por esos ambientes pasaron también gente inocente, como el empresario Dyer o Gorriti mismo.
Por otra parte, tampoco es creíble que Fujimori ignorara lo que allí ocurría. Los testimonios recogidos por Ricardo Uceda en su libro Muerte en el pentagonito revelaron que el encausado ex mandatario estuvo al tanto de cada detalle y dio la orden para la exitosa operación Chavín de Huántar. Ahora pretende hacer creer que en los primeros años de su mandato estuvo muy ocupado y había derivado la seguridad nacional en terceros (Montesinos y cía.). Pero justamente por tratarse, por entonces, de un “novato” en política es que Fujimori es plausible que estuviera al tanto de todo lo que se hacía a su alrededor. Todo indica que el mandatario también merecerá una sentencia condenatoria en este caso.









