Educación pública que no es gratuita
Como ya se sabe, el nivel de educación en los colegios estatales está hasta las patas. A esto se le suma ahora la supuesta gratuidad de los mismos, que ha sido puesta en tela de juicio. A poco tiempo que comience el nuevo año escolar, el malestar general de los padres de familia se ha evidenciado al afrontar los cobros demandados por los colegios. En teoría la educación pública debería ser gratuita, al ser un servicio del Estado y financiado por los impuestos de todos. Sin embargo, de la teoría a la práctica es diferente.
En promedio, cada familia debe gastar 44 soles por hijo para cubrir el costo de la matrícula, a lo que hay que agregar los costos de los útiles escolares y los uniformes, y en el caso de algunos planteles también se cobra por el servicio de agua y luz. El Estado parece haber dejado el tema de la educación a la suerte y decidido concentrarse en algo más importante. Su inversión económica por alumno llega a 479 dólares anuales, cifra desalentadora si se compara con la de otros países de nuestra región. Brasil invierte más del doble, Argentina el triple y en el caso de Chile cuatro veces más, cuatro niños peruanos por uno chileno.
Ante esta situación, la Defensora del Pueblo, Beatriz Merino, presentó un informe defensorial “Gratitud en las escuelas públicas: Un compromiso pendiente”, en la que se demanda la falta de acción del Estado para garantizar una educación de calidad y gratuita a los 3 millones de niños que asisten a las escuelas estatales.
Desde el 2004 al 2007, la Defensoría del Pueblo registró 603 quejas por condicionamiento de matrícula, denuncias contra directores y cupos a las APAFAS. La infraestructura de los planteles es otro tema crítico que el Estado debe enfrentar, considerando que al menos el 80% de los planteles se encuentra en pésimo estado.
La situación es crítica y no puede ser dejada de lado. Con el 49% de las escuelas públicas del país en mal estado y cuotas que no deberían existir, que sólo refuerzan el círculo de pobreza y exclusión en nuestro país, según Merino, una respuesta de parte del Estado es necesaria ya.









