Zapatero baleado en Tumbes murió luego de dos días de agonía

Tras una penosa agonía de dos días, murió el joven zapatero que fue baleado en la ciudad de Zarumilla por un grupo de desadaptados, quienes le dispararon seis tiros a quemarropa, de los cuales le impactaron cuatro.

Según fuentes policiales y familiares, Nicanor Arévalo Gil (36) venía sufriendo una fuerte infección producida por las heridas sufridas por los disparos, sobre todo las recibidas en el tórax y el estómago. El día anterior a su muerte fue ingresado de emergencia a la Unidad de Cirugía, pues se había detectado gran cantidad de materia en la zona estomacal, donde se ejecutó una limpieza quirúrgica.

A pesar del esfuerzo de los médicos, la infección se generalizó y provocó una septicemia que le quitó la vida cerca de las dos de la madrugada del martes. La familia sacó sus restos de la morgue de Tumbes, donde se le practicó la necropsia de ley.

Mientras tanto, la esposa y otros parientes exigían justicia y que la policía identifique y ubique a los responsables del asesinato, cuyas causas se desconoce.

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