Limpieza de Fiestas Patrias

carlos-torres-caroSe aproximan los días en los que celebramos el aniversario patrio, y normalmente todos los vecinos tratan de pintar las fachadas de sus casas y enarbolar la bandera rojiblanca como una manera de manifestar su compromiso con el desarrollo de un país grande y libre. Es por ello que quizá también nuestro sistema político podría aprovechar la oportunidad para limpiarse de algunos personajes que afectan la buena imagen del poder estatal.

Alimañas parlamentarias

En primer lugar, es una gran oportunidad para desaforar a los congresistas Carlos Torres Caro y Gustavo Espinoza Soto, quienes protagonizaron un bochornoso incidente, registrado de manera subrepticia por uno de ellos y divulgado por la prensa. Espinoza grabó una conversación privada en casa de un tercer parlamentario, Javier Velásquez Quesquén, quien por si fuera poco aspira a la presidencia de ese poder del Estado.

Este resabio montesinista de grabar todas las conversaciones ya es de por sí un acto inconcebible, más aún cuando el autor del “chuponeo” alentaba a su impresentable colega para que dijera más barbaridades. Eso no exime de responsabilidad a Torres Caro, quien explícitamente reconoció que sus intereses personales estaban por encima de la función pública que le toca cumplir. En tal sentido, el tema de conversación incluía los presuntos intentos de uno o ambos congresistas por obtener beneficios indebidos para un supuesto empresario argentino, ofreciendo Torres Caro realizar gestiones ante el propio presidente de la República.

De otro lado, el contexto de la conversación eran las negociaciones que Velásquez Quesquén trataba de llevar adelante para conseguir votos a favor de su candidatura a la presidencia del Congreso. Con semejante compañía sería un verdadero escándalo que este proyecto político pudiera prosperar. Aunque todo es posible.

En todo caso, lo mínimo que la ciudadanía puede esperar es el desafuero inmediato de estos congresistas, con antecedentes de operadores políticos de muy baja estofa. Espinoza fue usado por el APRA para promover una falsa acusación contra el ex presidente Alejandro Toledo por una presunta violación sexual, mientras que Torres Caro se dedicó a tomar fotos de sus colegas en situaciones comprometedoras durante un viaje a Brasil. Si bien no se sabe en este momento quiénes los reemplazarían, al menos los reemplazantes (y, de paso, el resto de otorongos) sabrían qué les espera de repetir el comportamiento de ambos personajes.

La piñata de 28 de julio

luis-alva-castroOtro personaje que arrastra su morosa imagen en los noticieros de televisión es el ministro del Interior, Luis Alva Castro, a quien nuevamente la delincuencia le gana la iniciativa. En un hecho increíble –dadas las medidas de seguridad que protegen estos viajes–, un ómnibus interprovincial de una de las principales empresas de transporte terrestre del Perú fue asaltado en las cercanías de Palpa. Ello ocurrió pese a que la empresa no recoge pasajeros, graba a todos los que ingresan al vehículo y tienen un servicio de rastreo satelital permanente (y que, en este caso, funcionó a la perfección).

El único problema es que el convenio con la Policía Nacional aparentemente no se cumplió. El vehículo fue detenido durante la hora que duró el asalto y, pese al oportuno aviso a la Policía, ningún efectivo impidió el delito. Es más, otro ómnibus de la misma compañía que pasaba por allí notificó a un patrullero del hecho, pero nada ocurrió. Además, según los pasajeros, había una comisaría a siete minutos del lugar de los hechos, la cual tampoco reaccionó. Allí llegaron los afectados para encontrarse con los efectivos durmiendo.

Esto podría significar dos cosas: 1) Que la Policía no actúa oportunamente ante la comisión de un delito (de lo cual hay varios testimonios, y esa es una de las razones por las cuales muchos delitos no son denunciados) y 2) Los asaltantes actuaban en contubernio con policías corruptos. En ambos casos la responsabilidad del Ministerio del Interior es indudable.

Pero eso no es lo peor. Ahora los delincuentes saben que la Policía no va a actuar así existan satélites o avisos directos cuando ocurra un asalto en las carreteras del país. Es posible que, con motivo de las fiestas, el ministro despierte de su modorra y la Policía actúe en esos operativos para las cámaras de televisión a los que ya estamos acostumbrados. Pero no hay ninguna garantía de que, pasadas las fiestas, no volvamos a la inseguridad que este hecho ha revelado.

Se necesita en el Ministerio del Interior un líder que se anticipe a la delincuencia y no que reaccione en forma tardía o, peor aún, que no reaccione en absoluto, sobre todo, considerando que estamos en un periodo de festividades, donde normalmente los malhechores se ponen las pilas. El presidente Alan García debería liberar a Alva Castro de su papel de piñata y, si quiere tenerlo en el gabinete, lo debe transferir a una cartera donde pueda ejercer sus conocimientos y experiencia. Ya que no piensa en los ciudadanos, por lo menos que considere la imagen de su correligionario y busque otra persona más idónea para el puesto.

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