El Perú en las Olimpiadas, ayer y hoy

Viendo la transmisión de las Olimpiadas Beijing 2008, empiezo a recorrer mentalmente la historia del Perú en las Olimpiadas. Mi memoria sólo tiene ese increíble momento en que la selección de vóley consigue la medalla de plata en las Olimpiadas de Seúl 88. Estaba en 6to. grado y la única abundancia era la de los apagones y el miedo al terrorismo. Perú estaba a sólo dos puntos de alcanzar la medalla de oro. La primera vez en la historia que íbamos a lograr algo así. Todos, en casa, gritando cada punto, cada mate, cada recepción.

Supongo que debe haber sido la primera vez que el Perú se detuvo “en un solo sentimiento”, como dicen en el fútbol. El “mate casi vertical” de Gaby Pérez Del Solar, decía el narrador. Natalia Málaga siempre segura en la recepción, siempre llegando, siempre precisa. La “china” Rosa García con esa capacidad de sorprendernos, de ofrecer armar para “el mate vertical” de Gaby o esos bombazos cruzados de Cecilia Tait, y justo en el último instante cambiar todo y colocarla así, despacito, detrás del bloqueo, justo donde no llegaba casi nadie. Las chinitas llegaban, menudas, rapiditas, casi como un dibujo animado. Lloraba, casi, viendo el tercer set de uno de los mejores partidos de vóley de toda la historia. Perú anota el punto 13. Dos puntitos más y este equipo, nuestro equipo, traería la medalla de oro. Imposible contener la emoción. Imposible dejar de lagrimear.

Imposible ver el final del set. Ya no era la emoción, ya no eran las lágrimas. Era un apagón. Era la luz, que tuvo que irse en el momento más importante que recuerdo de la historia del deporte peruano. Cuando volvió la luz no entendía qué pasaba. La gente no celebraba. En las calles no había fiesta. “Perdimos”, decían, y yo creía que se estaban burlando, que me estaban engañando. Alguien tenía que estar celebrando. Pasó mucho rato antes de que empezara a hacerme la idea de sólo la medalla de Plata. De sólo ser “el segundo mejor equipo de las olimpiadas”.

Ahora, escribiendo esto, repaso la lista de nuestros representantes:

Sixto Barrera (23), lucha grecorromana
María Luisa Doig (16), esgrima
Claudia Rivero (23), bádminton
Paloma Schmidt (21), vela
Cristina Cornejo (22), levantamiento de pesas
Peter López (26), taekwondo
Carlos Zegarra (23), judo
Constantino León (32), maratón
María Portilla (32), maratón
Marco Matellini (36), tiro al vuelo
Louis Tristán (24), salto largo
Valeria Silva (22), natación
José Crescimbeni (17), natación

Nombres que recién se han hecho conocidos hace algunos meses. Nombres que merecen acompañarse en coro con el ya famoso “Sí se puede” del Cienciano, con la histórica y emotiva “¡¡¡vóley peruano, vóley peruano, pintarás este mundial, de rojo y blanco!!!”. Ellos merecen no caer en el olvido –al que posiblemente los condenen los medios no digitales- por no traer la medalla que todos queríamos. Ellos ya consiguieron ser parte de la historia. Ojalá no los olvidemos.

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