ONA, Forsur, Pacto Social, Tolerancia Cero: El juego de las siglas efímeras

carolina-lizarraga-en-pcmSon casi doce los programas de gobierno que en menos de dos años se quedaron en el limbo, como noticias de impacto para secundar el déficit de gestión gubernamental de Alan García. El hasta hoy fracasado Plan Tolerancia Cero refleja la dramática situación de continuos accidentes en las diversas carreteras de todo el país, sin que la titular de la cartera de Transportes y Comunicaciones, Verónica Zavala, sepa cómo poner un alto o reducir los índices mortales, mostrando una actitud de cierta artificialidad ante la absurda muerte de tanta gente, lo que nos lleva entonces a pensar que esta tarea estaría mejor en manos de otro sector, no en el de Transportes.

Por otro lado, la pomposa convocatoria que hiciera el Jefe de Estado por el denominado Pacto Social, quedó en nada. El objetivo principal era llegar a un consenso en temas como jornadas y salarios laborales en los distintos sectores, incluyendo la jubilación, que por cierto hasta ahora, viene careciendo de una normal y equitativa actividad en cuanto a servicio, si tomamos en cuenta que la ONP es la institución estatal que más denuncias presenta por su servicio.

Otro de los programas consagrados como efímeros, es también la improvisada creación de la Oficina Nacional Anticorrupción (ONA), pues luego de haber sido inaugurada hace sólo diez meses, con el objetivo de detectar a tiempo ciertas irregularidades cometidas en las instancias estatales para luego ser fiscalizadas, quedó estancada con la renuncia de la ex jueza Carolina Lizárraga, encargada de presidir esta institución. El motivo, la falta de apoyo y presupuesto por parte del gobierno central.

Sin embargo, ante el declive de la ONA y el Pacto Social, felizmente la Defensoría del Pueblo y el Acuerdo Nacional montaron hace un tiempo una acertada estrategia que hasta ahora viene funcionando de manera eficaz, en cuanto a la atención de denuncias por corrupción que cometen de manera descarada funcionarios de ciertas instancias del estado.

Entre estos quebrantados programas, se encuentra también el Forsur, que inicialmente fue presidido por el empresario Julio Favre, y que al poco tiempo renunció por carecer de presupuesto, hasta ahora parece no tener un verdadero plan técnico para afrontar la situación de emergencia que viene experimentando la zona sur del país. Se ha cumplido un año del terremoto que destruyó prácticamente la ciudad de Pisco, los escombros aún siguen en remoción, y muchas obras de reconstrucción se encuentran en fase de estudio.

Por otro lado, el no menos importante programa Sierra Exportadora, creado para fomentar el desarrollo de cadenas productivas en la zona sierra, ahora se encuentra olvidado por el mismo gobierno y las autoridades regionales.

A dos años de estar gobernando, da la impresión de que Alan García estuviera experimentando con el país, anunciando como un gran relámpago programas de gobierno que no son viables y que al poco tiempo se evaporan vergonzosamente.

(Foto El Comercio)

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