Olimpiadas Beijing en el recuerdo: Es hora de invertir

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Coronar años de esfuerzo deportivo con una medalla de oro en un torneo olímpico es la cúspide de una carrera para cualquier atleta. Así debió sentirlo César Cielo de Filho, nadador brasileño, que le dio a su país su primera medalla de oro en la disciplina. Sus llantos de emoción fueron ovacionados por la torcida brasileña y por los principales medios de comunicación de Brasil como la cadena O Globo.

A pesar del triunfo de César Cielo, quien además se llevó una medalla de bronce en los cien metros libres de las Olimpiadas de Beijing 2008, el nadador —frente al nivel de Estados Unidos— señaló: “Todo lo que falta en Brasil es más competiciones. En los torneos en Estados Unidos, miro hacia el lado y está Phelps. Así te acostumbras a competir con los mejores. En Brasil tenemos buenas competencias, pero es diferente del nivel del exterior. En mi caso, cualquier centésima vale mucho”. Imagino que esta misma situación se repite en la vida de los deportistas peruanos que fueron a Beijing, muchos de ellos obligados a radicar fuera del Perú como Peter López.

Es claro que los mejores embajadores de un país son los deportistas. Sin embargo, en el Perú, esa concepción está dejada de lado en cuanto a presupuesto se refiere. Logros deportivos como el campeonato mundial en tabla de Sofía Mulanovich o como el campeonato mundial de ajedrez de los hermano Cori se concretaron gracias a su propio esfuerzo físico y mental, además de gestionar su apoyo financiero de puerta en puerta. El Estado y las instituciones deportivas en estos logros no figuran para nada. Solo para la foto posterior como sucedió con los denominados “Jotitas” tras su participación en el mundial sub 17.

En Beijing, la delegación peruana no cosechó logros. Nuestra última carta, Peter López dio todo de sí o, en todo caso, se esforzó pero no pudo lograr una medalla. Era la esperanza debido a su rankeada capacidad deportiva en el tae kwon do. Él pidió perdón por no ganar la medalla anhelada. Al contrario pienso que el Estado debe pedir perdón a cientos de deportistas, incluido López, que se ven obligados a entrenar en otros países o a pedir ayuda por la falta de apoyo. Incluso, a diferencia del fútbol, algunos atletas se lesionan en nombre del Perú y no existe un seguro que los cubra. Un caso fue el de la voleibolista Luren Baylón.

El trasfondo del deporte peruano es la falta de recursos y ni que decir de infraestructura. Especifico la palabra “deporte”, que si bien es un término amplio, no involucra solo el fútbol como suele creerse. El presupuesto es clave para impulsar talentos y cosechar triunfos, los cuales de darse revertirán en una imagen aspiracional positiva para aquel adolescente ayacuchano que sueña ser con fondista o aquel niño de Trujillo que quiere ser nadador profesional, pero se ve obligado a dejar su meta en el tintero.

Pese a un panorama sombrío en cuanto a inversión en deporte y cultura, albergaba una esperanza de cambio, sobre todo ante las ilusas propuestas de que Lima sea candidata a una olimpiada o que el Perú sea sede de los próximos juegos panamericanos. Sin embargo, la realidad seguirá siendo cruda. El presidente del Instituto Peruano del Deporte (IPD), Arturo Woodman, informó que el Gobierno le ha informado que recortaría los recursos destinados para el deporte nacional, debido a la inflación que viene afectando a nuestro país.

Sin embargo, aseguró que con el nuevo Centro de Alto Rendimiento del IPD se espera revertir esta situación, dándole mayor impulso a disciplinas como el atletismo, el levantamiento de pesas y el boxeo, en las que el Perú tiene más posibilidades de obtener logros internacionales.

Queda claro que el compromiso estatal con el deporte peruano es mínimo. Existen esfuerzos privados para trabajar desde la división de menores, pero ello es limitado. No podemos pedir más. Ecuador invierte 50 millones de dólares anuales -frente a los seis millones de Perú- en sus deportistas y Jefferson Pérez, especialista en los 20 kilómetros de marcha, es un buen ejemplo de la inversión deportiva. Pérez obtuvo la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, y la de oro en los Olímpicos de Atlanta 96. A ello se suma sus tres campeonatos mundiales consecutivos.

Durante la ceremonia inaugural de las Olimpiadas de Beijing, el jefe de Estado señaló: “Hay 31 peruanos que espero que agiten con fuerza la bandera del Perú”. Dijo, además, apreciar la historia de ese país y admirar el modelo de desarrollo que están aplicando para sacar de la pobreza a cientos de millones de chinos. Si de esperanzas y admiraciones vivieran nuestros deportistas otra sería su historia. Es hora de que nuestros triunfos económicos reviertan de forma positiva en el desarrollo de los peruanos. El deporte es un sector por años postergado.

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