Huancavelica, una reconstrucción pendiente

terremoto-150807-huancavelicaEl 15 de agosto de 2007, un sismo de 7,9° remeció la región Ica, y parte de Lima y Huancavelica. Sobre los efectos y sus consecuencias en esta última zona, se ha dicho y hecho poco. Las provincias huancavelicanas de Huaytará y Castrovirreyna, ya antes del terremoto, vivían en condiciones precarias y olvidadas por la mayoría de peruanos. Los distritos de Tantará, Ticrapo, Pauranga, Huachos, San Juan, Chupamarca, Aurahuá y Villa de Arma, Córdova, Querco, Laramarca y Santiago de Chocorvo siguen tan igual como el día del desastre. El párroco de Tantará, P. Juan Carlos Barazorda, señala que el gobierno central prometió en setiembre del 2007 un desembolso económico para la reconstrucción de la provincia de Castrovirreyna, pero hasta ahora no ha cumplido, por lo que los alcaldes de dicha provincia han acudido a Lima para presentar su pliego de reclamos.

Precisemos la situación de las provincias de Castrovirreyna y Huaytará por sectores:

Sector Educación. La mayoría de las I.E. suspendieron sus actividades por más de cuatro meses. Los docentes que tenían familia afectada por el terremoto se fueron a atenderlos, dejando a los alumnos sin clases. Se calcula que el 80% de los locales de las I.E. han sido dañados en sus paredes y tuberías, quedando muchas inutilizables. La mayoría de los locales de la I.E. están colapsadas y en evidente peligro. El CEO de Huaytará sigue colapsado.

Sector Agricultura. Los canales de irrigación de Aurahuá (que se encontraba en plena construcción) y en Castrovirreyna fueron derrumbados.

Sector Salud. El local de ESSALUD de Castrovirreyna presenta daños severos en su infraestructura. El 50% de las postas médicas de estas provincias no podrán volver a usarse por los daños que presentan, estando en situación más grave la del distrito de Córdova. En Tantará todos los establecimientos de la Micro Red de Salud han sido afectados y están a punto de colapsar. En Huaytará las columnas del Centro de Salud están rajadas.

Sector Vivienda. Algunas casas de los pobladores de los anexos, como medida preventiva, han sido derrumbadas por ellos mismos. En los distritos como Querco, Aurahuá, Huachos, Córdova, Ticrapo y Chocorvos, la población seguía durmiendo en los parques, en lugares aislados, hoteles municipales y en las calles, después de semanas de producirse el sismo, debido a las réplicas y al miedo. En Tantará el 50% de las casas fueron derrumbadas por el sismo, mientras que en Aurahuá y San Juan el 30% corrió con la misma suerte. En Tantará, San Juan, Córdova, se quedaron sin agua ni fluido eléctrico por varios días.

Sector Transporte y Comunicaciones. A la fecha del sismo y por varios días no era posible el transporte público. Aunque en algunos lugares aún se presentan derrumbes o restos de ellos, no imposibilita el acceso de transporte pequeño. Hubo zonas como Córdova y Tantará sin acceso a la telefonía por varios días.

La población en general no se siente apoyada por parte de las autoridades. Pobladores de Huaytará y Castrovirreyna referían que las ayudas prometidas por PRONAA no les fueron entregadas. La mayoría de la población afectada no cuenta con alimentación básica. En ningún lugar se ha reportado daños físicos graves ni muertos. Sin embargo, muchos niños y ancianos padecen de resfrío y bronquios.

Más allá de los efectos negativos del sismo, la pobreza, exclusión y marginación que viven los pobladores de Huaytará y Castrovirreyna son notorias. Es evidente la ausencia del Estado, del gobierno central y local. La población se siente desinformada y poco atendida en sus demandas, a lo que se suma que ningún municipio contaba con un Plan de Contingencia para afrontar esta desgracia. El terremoto revela que el problema de fondo de los pobladores es la situación de pobreza y extrema pobreza en la que viven. Con terremoto o sin él, ellos viven así. El terremoto tiene rostro de pobreza.

Hace falta un mejor sistema de comunicación entre la población, los dirigentes y las autoridades locales, y una inmediata reparación de los canales de regadío afectados. Algunos de los locales de las I.E. tendrán que ser derrumbados, ya que presentan peligros evidentes. Hace falta un liderazgo local, que creemos debe ser asumido por los alcaldes distritales, a fin de gestionar y afrontar junto con la población este desastre y la reconstrucción de su zona, dentro del marco de una propuesta integral y concertada de reconstrucción de los distritos afectados, que incluya la participación y supervisión de la población y sociedad civil organizada, de todos los estamentos: Gobierno Regional, Provincial y Distrital y ONGs. Finalmente, Cáritas del Perú y otras ONGs son las que más están apoyando con la reconstrucción. Por ejemplo, Cáritas está instalando módulos de casas en dichas zonas. En Huancavelica la reconstrucción material, emocional y moral de la población sigue pendiente desde antes del terremoto. ¿Seguiremos esperando?

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Un comentario en “Huancavelica, una reconstrucción pendiente

  1. De pronto tus comentarios lindan con lo catastrófico, lo cual no significa que todo debe ser cierto, seria interesante que recorras personalmente cada uno de los distritos que mencionas, para que conozcas personalmente de su situación.

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