Desayunos de trabajo… a la orden

carlos-manrique-negronEs penoso cuando personas que adquieren poder para dirigir entidades y manejar dinero que no les pertenece pierden el sentido común y la noción de responsabilidad. Tal es el caso del presidente del Instituto de Radio y Televisión del Perú, Carlos Manrique Negrón, que ante reiteradas denuncias por presuntas irregularidades se presentó ante la Comisión de Transportes y Comunicaciones para deslindar una serie de delitos que pesan en su contra. Indigna que, mientras muchos peruanos en situación de pobreza o extrema pobreza no tengan ni un grano de arroz para llevarse a la boca, Manrique Negrón tenga que despilfarrar de manera insólita el dinero del erario nacional en “desayunos de trabajo”.

El monto supera los 20 mil nuevos soles durante los seis primeros meses del 2008, ante lo cual al funcionario no le quedó otra cosa que admitir este dispendio, pues suelto de huesos dijo que lo gastado fue por motivo de “desayunos de trabajo, ya que en su despacho se trabaja todos los días”. De hecho, se trata de una mala administración por parte del directorio de Canal 7, cuya programación va deteriorándose como reflejo de la pésima gestión de Manrique Negrón, que tiene a su cargo más de cinco asesores y carga también con una sobrevaluación en la adquisición de cintas de grabación, y el veto a los políticos de oposición.

Por lo pronto, se sabe que el Ministerio de Economía y Finanzas redujo en casi 6 millones el presupuesto del canal. Sin embargo, urge la necesidad de dar paso a una persona que tenga la capacidad de gestionar de manera eficaz y creativa este medio de comunicación del Estado, teniendo en cuenta el pluralismo, la cultura y los valores. Lamentablemente, la línea del canal está sometida cada cinco años a los caprichos de los gobernantes de turno, para ser usado como un instrumento político, destacando los logros del régimen y desvirtuando muchas veces la realidad de los hechos.

El canal del Estado necesita tomar otros rumbos, por los cuales el erario nacional no sea despilfarrado descaradamente por comensales insaciables y desmesurados.

(Foto: Diario La Primera)

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