Huancavelica: entre el empobrecimiento, la esperanza y los desafíos
La otrora tierra del mercurio sigue siendo, de acuerdo a los índices estadísticos del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), la región más empobrecida del Perú. Esto se confirma viviendo el día a día en medio de la gente, las comunidades y las instituciones de la región. Cuando decimos empobrecimiento y no pobreza, es porque esta región no es pobre, sino empobrecida. Huancavelica es rica en recursos naturales: animales, vegetales y minerales. Para su comprobación, veamos que en esta región operan las principales empresas mineras del país. Huancavelica cuenta con casi medio millón de habitantes, de los cuales el 80% vive en situación de empobrecimiento extremo, pero quieren dejar de serlo. Por su parte, el Estado sigue ausente, o su presencia es poco grata para la población, que en su mayoría percibe de parte del Estado el maltrato, la discriminación, el desencuentro y la ineficiencia. Por estas razones, Huancavelica sigue siendo una región poco incorporada al resto del país. Asimismo, el ser quechuahablante no significa para la población una posición lingüística que les permita desarrollarse e identificarse plenamente con lo que SON. Ser quechuahablante sigue siendo sinónimo de población marginal e incomprendida. Sobre su tasa de fecundidad, tener tantos hijos resulta grotesco y casi animalesco, por eso se les sigue diciendo a las mujeres que “paren como cuyes”.
De otro lado, la dación del Decreto Legislativo N° 1015 (felizmente no aprobado por el Congreso) resulta para los comuneros una ley anti-comunidad, con lo cual se sienten desprotegidos y al borde de la extinción como comunidad, lo que pone en grave riesgo su identidad cultural, sus tierras y atenta contra la autonomía de las comunidades campesinas reconocidas por la Constitución del Perú. Sin embargo, pese a que el panorama es desalentador a todo nivel, los huancavelicanos de a pie no se dejan derrotar y viven para luchar y acabar con la etiqueta que llevan durante muchos años: “pobres”. Esa condición ingrata e injusta que nadie quiere tener.
Por eso también se requiere que el Estado, las ONGs y todas y todos eliminemos la actitud de ponernos por encima de esta región, y más bien optemos por acompañarlos en sus luchas por alcanzar un mejor estándar de desarrollo humano. Los retos son desbordantes, pero también desafiantes porque implica articular de modo sostenible, ético y creíble, políticas nacionales, regionales y locales dirigidas a eliminar el empobrecimiento y lograr el desarrollo humano que quiere y necesita Huancavelica. Esto no se debe limitar solamente a la tarea que se propone el Estado desarrollando el Programa Juntos a nivel regional, sino que las mejoras deben encaminarse, sobre todo, a otorgar mejores servicios de salud, educación, infraestructura, carreteras, comunicaciones, electrificación, agua, sanitarios, derechos humanos y calidad de vida. Todos estos servicios en condiciones óptimas.
Es diferente ser peruano o peruana desde Huancavelica. Para sentir y vivir como ellos se requiere de una inclusión de ida y vuelta. Sólo así, sentirán que son peruanos y peruanas como los otros. También así, todos sentiremos que no seremos completos si no incorporamos en nuestra vida e interés a Huancavelica, fundada como Villa Rica de Oropesa, el 4 de agosto de 1571 por la real orden del Virrey Toledo Conde de Oropesa.









