Crónica de los sucesos que condujeron a la destrucción de una comisaría en Nueva Cajamarca, San Martín

La historia que terminó con la destrucción e incendio de parte de la comisaría de Nueva Cajamarca, empezó con la protesta de la población por el desalojo de un menor de edad de la propiedad que le dieron sus padres, y por las bombas lacrimógenas que afectaron a estudiantes de dos instituciones. La población enardecida se dirigió hasta el local policial de dicha localidad, mientras que los custodios se protegían con sus cascos y escudos. Hubo un grupo de dirigentes, entre ellos el presidente del Frente de Defensa, que pedían calma a la multitud, pero no fueron escuchados.

Comenzó la lluvia de piedras, y un policía fue herido en la cara. Tanto fue la fuerza de los pobladores que destruyeron los escudos protectores. El pequeño grupo de efectivos tuvo que ingresar a resguardarse en su local. A partir de ese momento, la situación se volvió crítica. Las bombas lacrimógenas invadieron el ambiente, por lo que la población completamente descontrolada empezó a destruir la comisaría. Decenas de personas patearon la puerta posterior del local policial hasta romperla. Los policías se colocaron en la azotea y desde ahí trataban de controlar lo que sucedía, lo que era imposible. Un grupo de sujetos tuvo la osadía de destruir una de las ventanas para rocear gasolina e incendiar la comisaría.

Luego dos sujetos intentaron bajar la bandera del mástil y quemarla. Un custodio, corriendo el riesgo de que lo lincharan, bajó desde la parte alta e impidió que la bandera sea incinerada. La situación fue incontrolable. Luego de la destrucción, un grupo de pobladores se mantuvo por los alrededores hasta altas horas de la noche. A las 6 y 50 p.m., aproximadamente, hubo un corte de energía eléctrica que disminuyó un tanto la efervescencia.

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