Por unas fiestas de fin de año sin detonantes

A pocos días de celebrarse las fiestas de fin de año, la venta clandestina de pirotécnicos ya se deja ver en diversas zonas comerciales y mercados de Lima y provincias, con lo cual existe el grave riesgo de producirse tragedias similares o peores al espantoso incendio ocurrido en Mesa Redonda el 29 de diciembre del 2001, que dejó un saldo de casi trescientas personas muertas.

En lo que va del 2008, ya son cuatro los fallecidos y seis los heridos por causa de la pirotecnia. Todos los años se repite la misma historia: niños mutilados y quemados, explosiones de fábricas o talleres clandestinos, como consecuencia de la compra y venta de estos mortales juegos, como rata blanca, luz de bengala, bombardas, silbadores, etc. Pese al esfuerzo de la policía, estos cohetes ingresan de a pocos a los mercados limeños sin el más mínimo control. Según la Dirección de Control de Servicios de Seguridad, Control de Armas, Municiones y Explosivos de Uso Civil (DICSCAMEC), en el presente año se ha decomisado un total de 10 millones 795 mil productos pirotécnicos sin autorización de importación, y hace unos días se realizó una oportuna intervención a cinco talleres clandestinos en Chiclayo.

Es obligación de las autoridades intensificar las campañas de concientización, y las diferentes instituciones públicas y privadas u ONGs deberían contribuir con fomentar otras de sensibilización. En tanto, a la población le compete no adquirir esos productos. Existe la Ley N 27718, que indica que las personas que los fabriquen, comercialicen y vendan, sin cumplir con la autorización debida, serán reprimidos con una pena privativa de libertad no menor de cuatro ni mayor de ocho años, y de cinco a diez si se produjesen lesiones graves o muerte alguna de personas.

La pirotecnia es una actividad que puede ocurrir bajo diferentes condiciones como putrefacción, quemado, explosión o detonación. Sin la debida autorización, su práctica es ilegal y sin precaución puede llegar a ser fatal. Lo cierto es que, a medida que se acerca la fecha de navidad y Año nuevo, el comercio de este tipo de pirotécnicos se incrementará, y la decisión final será de los compradores, quienes no deberían olvidar la tragedia ocurrida en Mesa Redonda y la gran cantidad de accidentes y muertes que ha generado esta peligrosa diversión.

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