Carmen de la Frontera: tierra de ronderos y productores

Recientemente tuve la oportunidad de realizar una visita al distrito de Carmen de la Frontera en la provincia de Huancabamba, para ser más precisos a Sapalache, su capital. Sus autoridades y sus organizaciones, en particular la ronda campesina, han sido conocidas en los últimos años en la ciudad de Piura y en el Perú, por su protesta y resistencia al inicio de actividades mineras de gran escala en su territorio, actitud que se expresó a través de la realización, hace más de un año atrás, de la consulta vecinal que resultó bastante exitosa. Algunos medios de comunicación han buscado mostrar a las rondas y a las autoridades distritales como violentas, grupos “antisistema” y a la población como pobre y fácil de manipular. Aquí comparto con ustedes otras facetas de este importante distrito de la región Piura.

Productores y ronderos

Lo que no conocía antes de llegar a Sapalache, en cuya plaza principal han erigido un monumento en el que una mujer ordeña a una vaca, es que el distrito es uno de los principales, sino el más importante, productor de leche de la región. Según me informaban habitantes del distrito, en Carmen de la Frontera habitan cerca de mil familias productoras de leche (aproximadamente cinco mil personas relacionadas con esta actividad, es decir cerca de 42% de los habitantes del distrito), que además de producir un queso bastante apreciado, vienen comercializando la leche de manera exitosa fuera del distrito. Esta actividad es complementada con una agricultura muy variada, en la que se cuenta el café orgánico y productos de pan llevar, gracias a los distintos pisos ecológicos y al hecho de ser un territorio con una importante provisión de agua por la presencia del Páramo.

Luego de conocer esto es más fácil entender por qué existen las rondas y por qué buena parte, sino todos los productores agropecuarios forman parte de ellas: tienen un patrimonio que cuidar y, en varias oportunidades, defender ante lo que ellos consideran amenazas a una forma de organizarse y de producir, que les ha permitido a lo largo de generaciones vivir con bastante más desahogo del que experimentan muchos habitantes de las ciudades. Esto es más claro si se tienen en cuenta no sólo las condiciones productivas con que cuentan, sino el ecosistema en el que estas personas y comunidades viven que brinda un paisaje y condiciones climáticas excepcionales, a los que muchos habitantes de la ciudad desearían como parte del hábitat en el que poder vivir o, por lo menos, visitar.

No queremos idealizar la realidad, ni hacer de Carmen de la Frontera un paraíso, porque no lo es. Pero en principio queremos cuestionar la idea que es un territorio poblado por personas violentas, pobres e ignorantes. Más bien, tengo la impresión que saben muy bien qué es lo que tienen y por qué quieren defenderlo.

Peligros y oportunidades

Como decíamos, las autoridades y un importante sector de la población son concientes del patrimonio natural, histórico y agropecuario con que cuenta el distrito y se han propuesto el reto de aprovecharlo y compartirlo pero de manera sostenible. Saben que para ello es necesario cambiar malas prácticas como la tala desordenada que depreda el bosque y promover, además de una sostenida actividad de reforestación, una gestión adecuada de los recursos forestales y la identificación de tecnologías adecuadas para reducir el uso de leña como combustible.

Una apropiada gestión del bosque se convierte, asimismo, en un aporte al enfrentamiento del cambio climático en la medida que colabora en la reducción de los gases que producen el efecto invernadero. Servicio que es hoy cada vez más valorado en un mundo crecientemente alineado en la constatación de la urgencia de producir cambios en la manera como producimos, en el tipo y niveles de consumo que realizamos principalmente en los países desarrollados y en las grandes capitales del planeta.

En ese sentido, es de resaltar el proceso de formulación del plan de ordenamiento territorial que ha iniciado la municipalidad distrital, en el marco de la elaboración del plan regional, instrumento de gran importancia para que las decisiones que se tomen respecto a los recursos sean realizadas teniendo en cuenta una perspectiva de sostenibilidad social, económica y ambiental.

La sierra de Piura cada vez más cerca

Gracias a las mejoras que se vienen realizando en la carretera que une Morropón y Canchaque, la duración del viaje a Carmen de la Frontera toma ahora alrededor de cinco horas y media (antes eran 8 horas), tiempo que disminuirá aún más cuando las obras culminen. De este modo se crean mejores condiciones para que más personas de Piura y de otras latitudes puedan acercarse a conocer la sierra piurana, se relacionen con la gente y el entorno en el que ella vive, así como puedan constatar la íntima conexión e interdependencia que existen entre la costa y la sierra, entre la ciudad y el campo.

(Texto publicado originalmente en el diario El Tiempo de Piura, suplemento Semana) [pdf]

(Foto: gua30.wordpress.com)

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