Más alertas rojas

Con ocasión del Boletín de Coyuntura del INEI del pasado 2 de enero, se identificaron tres banderas rojas, en realidad señales de alerta, de la reducción del ritmo de crecimiento económico. Si bien es cierto que la economía viene creciendo, esta es producto de la inercia del pasado, y con el motor apagado de Estados Unidos, Europa, y Japón, nuestra economía pronto dejara de crecer, para dar paso a la recesión.

Las tres banderas rojas eran la reducción sustantiva de la tasa de crecimiento del subsector fabril no primario, del subsector electricidad, y del consumo interno de cemento. A estas tres se suman dos del subsector comercio de vehículos comerciales y de carga. Como se puede ver en el cuadro publicado por el Banco Central el pasado 23 de Enero, la venta de vehículos vinculados a la actividad económica se viene reduciendo en picada.

Producto de la política expansiva del Banco Central, el crédito a los hogares sigue al alza y financia la venta de vehículos familiares, que producirán una morosidad masiva en el sistema bancario cuando la crisis externa impacte en nuestra economía, y la capacidad adquisitiva de los hogares se reduzca sensiblemente. Pero las empresas ya están sintiendo el impacto el día de hoy y por ello han dejado de adquirir vehículos.

La fantasía presidencial de que el Perú estaba blindado, fue producto de las recomendaciones de su asesor en materia económica, y hoy ministro de Economía, quien el 16 de marzo de 2008, hace menos de un año, declaró a El Comercio: “La economía peruana ha entrado en un círculo virtuoso desde el 2007 y no por factores externos, porque esos no están ayudando, sino por factores internos”. Para luego preguntarse y responderse “¿Por qué Perú no puede engancharse en una fase de rápido crecimiento en un plazo de 10 ó 15 años cuando hemos tenido un cambio estructural en el mundo con precios de commodities altos? Yo no veo razón”. Pero ahora su miopía de ayer le hará reflexionar hoy sobre su autopregunta: “¿Qué puede detener este crecimiento? Una gran recesión a nivel internacional, una depresión mayúscula. Es lo único que nos puede detener”.

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