La -roja- cuenta externa

Si se desea evitar repetir la experiencia traumática de las maxi-devaluaciones, que ocurrieron por última vez en agosto de 1990, se debe empezar hoy una política arancelaria agresiva que simultáneamente recaude ingresos fiscales para los programas sociales que mitiguen la crisis, así como reducir el monto de las importaciones suntuarias hasta lograr un equilibrio externo.

Con la información disponible del último boletín Avance Coyuntural de la Actividad Económica del INEI p, por cuarto mes consecutivo nuestras exportaciones son menores que las de similar mes del año previo, y en Enero de este año por primera vez nuestras importaciones son menores a las de similar mes del año previo. Nuestras exportaciones se reducen porque nuestros compradores están en una crisis económica evidente, y nuestras importaciones se empiezan a reducir producto de lo primero. Si no vendemos al exterior, porque habría que comprar al exterior.

Otro efecto colateral, es el déficit externo que estamos enfrentando desde hace unos meses. En el 2007, nuestras exportaciones fueron 27,800 millones de dólares, y nuestras importaciones fueron 20,458 millones de dólares, es decir nos quedó un neto de 7,000 millones de dólares. En el 2008, las cifras fueron 31,163 millones de dólares en exportaciones y 29,896 millones de dólares en importaciones, esta vez el neto fue también a nuestro favor, pero por poco menos de 200 millones de dólares.

Pero a nivel de mes, tenemos las cuentas en rojo desde setiembre de 2008 con un saldo acumulado de cerca de 1,200 millones de dólares, pero sólo las pérdidas de enero de 2009 han cancelado lo ganado durante todo el 2008, y ya estamos empezando a cancelar lo ganado en 2007, pero la política económica vigente ahonda esta tendencia, porque supone erróneamente que la crisis económica externa es pasajera y de corto plazo.

La evidencia externa muestra que la crisis continuará durante todo el 2009 y parte de 2010, con lo cual nuestras exportaciones continuarán reduciéndose sin que podamos evitarlo, y si nuestras importaciones no se reducen lo suficiente, primero se usarán los dólares que nos quedó a favor de los años en que las exportaciones eran mayores que las importaciones, y luego -cuando éstos se acaben- tendremos una maxi-devaluación que reducirá violentamente las importaciones, como producto de una reducción aún más violenta de la capacidad adquisitiva.

Si se desea evitar repetir las maxi-devaluaciones, se debe empezar hoy una política arancelaria agresiva que simultáneamente recaude ingresos fiscales para los programas sociales que mitiguen la crisis, así como reducir el monto de las importaciones suntuarias hasta lograr un equilibrio externo.

Mira estas noticias relacionadas:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.