Neoliberalismo en crisis

Durante casi 20 años, la política económica en el Perú ha sido dominada por el neoliberalismo. Esa fe ciega en que los mercados libres siempre funcionan bien, que lo mejor es tener un Estado mínimo, que las regulaciones estatales deben reducirse lo más posible, que las empresas estatales son siempre ineficientes y las empresas privadas son siempre buenísimas.

La crisis internacional ha echado por tierra buena parte de estas premisas. ¿Cómo puede hoy decirse que las empresas privadas operando en el “libre mercado” son muy eficientes, cuando en el mundo las empresas privadas de banca y seguros han perdido unos 8 trillones de dólares, 8 millones de millones de dólares, y se sostienen hoy solamente gracias a la ayuda de los gobiernos?

¿Cómo podemos pensar que la empresa privada peruana es muy eficiente, cuando al banco peruano más grande, cabeza del primer grupo económico nacional, Madoff la estafó con un par de millones de dólares, más otros 60 a 70 millones a los inversionistas que el Banco de Crédito asesoró? ¿Qué tipo de análisis hacen de sus inversiones, cuando caen en algo que no era sino un CLAE gringo?

¿Cómo puede Jaime Cáceres Sayán, hasta hace poco presidente de la CONFIEP, seguir diciendo que la empresa privada es muy eficiente, cuando la empresa financiera ING, dueña de la AFP Integra para la cual él trabaja, ha tenido que ser rescatada por el gobierno holandés con US$ 13,400 millones de dólares? ¿Y cuando los afiliados al Fondo 3 de la AFP Integra perdieron el 43% real del valor de su fondo?

Seguir sosteniendo, en medio de esta crisis, que las empresas privadas en el “libre mercado” son modelo de eficiencia, como afirma el neoliberalismo, es simplemente cerrar los ojos a una verdad del tamaño del monte Everest.

Pero el modelo neoliberal sigue siendo el que se aplica en el Perú. El Plan Anticrisis de García sigue promoviendo entregar obras públicas a empresas privadas mediante concesiones y contratos mal regulados, con privilegios que terminarán costándonos a todos los peruanos. Así sucedió con el caso de la mal llamada “Vía Expresa” del Callao, donde nos cobraron peaje durante años sin que hayan obras importantes, yendo todo al bolsillo de la empresa favorita de Alex Kouri. Así viene sucediendo con la Interoceánica Sur, cuyo costo ya no será de 800 millones sino de 1,300 millones de dólares. Así sucede con el gas, que al aprobarse la exportación para que haga negocio una gran empresa asesorada por PPK, ya no podrá abastecer el mercado interno, con lo que las tarifas eléctricas deberán subir. Así sucede con la gasolina, con precios fijados a beneficio de Repsol que maneja la refinería de La Pampilla. Así parece sucederá con el proyecto Taboada para descontaminar el mar de Lima, habiéndose impugnado la licitación porque la empresa ganadora no asegura una verdadera limpieza de las aguas servidas, pero igual nos cobraría en nuestros recibos de agua.

La realidad mundial ha demostrado que el neoliberalismo es una mala política para el desarrollo de las naciones y el bienestar de sus habitantes. En el Perú, sin embargo, todavía reina, porque, como dicen “poderoso caballero es don dinero”. Sólo un gobierno comprometido con su gente podrá cambiarlo.

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