Neoliberales ciegos

Una fe ciega ha inspirado las políticas económicas en los últimos 20 años en muchas partes del mundo: el neoliberalismo. Los neoliberales sustentan la tesis de que el mercado lo resuelve todo, o casi todo, y que mientras más poder tengan las empresas y menos Estado haya, mejor. La crisis internacional ha traído por tierra esta ideología: han sido los mercados financieros, precisamente con muy poca supervisión del Estado, los que han perdido 8 trillones de dólares, millones de millones de dólares, de dinero que la gente confió a esos bancos.

Sin embargo, el gobierno aprista no sólo continúa este modelo, sino que lo profundiza. Los TLCs con Estados Unidos, China y Chile nos amarran a darle total libertad a la inversión extranjera, impidiendo su regulación. Con el TLC recién firmado, el Perú no podrá impedir que empresas chilenas asuman el control de empresas privadas en puertos, aeropuertos u otros servicios estratégicos, lo que Chile sí puede hacer respecto de las empresas peruanas. Los TLCs dan derechos especiales a las empresas a reclamar ante tribunales internacionales y nos obligan a permitir la libre salida de capitales, precisamente cuando el mundo se da cuenta que esta libre movilidad de capitales ha sido uno de los factores de desregulación financiera que ha provocado y profundizado la crisis.

Concesiones antinacionales como Paita

El gobierno insiste también en concesiones antinacionales que sólo favorecen a las empresas y no a los consumidores ni al desarrollo, como es el caso del puerto de Paita. Sigue así varios malos ejemplos que hemos tenido en el pasado. Uno fue la mal llamada “Vía Expresa” del Callao, donde sin que se hayan hecho mejoras nos cobraron peaje durante años a beneficio de la empresa favorita de Alex Kouri. Otro viene siendo la Interoceánica Sur, cuyo costo ya no será de 800 millones sino de 1,300 millones de dólares. Es también el caso del gas de Camisea, que al aprobarse la exportación para que haga negocio una gran empresa asesorada por PPK, ya no podrá abastecer el mercado interno provocando el alza de tarifas eléctricas. Con la misma política neoliberal, ahora se quiere privatizar el puerto de Paita bajo condiciones que aseguran grandes ganancias a las empresas privadas pero donde todos los riesgos los corre el Estado. En efecto, si la empresa no logra que haya suficientes ingresos en Paita, el Estado les pagará. Además, por cierto, de que no se obliga a que hagan ninguna obra por los dos primeros años, en los cuales claro que se quedarán con las ganancias que hoy día genera el puerto.

Tampoco son estos los únicos problemas del “libre mercado” en el Perú. La resistencia de Alicorp, del Grupo Romero, que controla el 60% del mercado nacional de aceites, a rebajar los precios que había multiplicado en el 2008, a pesar de la caída internacional de precios, es también reveladora. En nuestro país, no son pocos los casos en lo que el “libre mercado” resulta ser un mercado controlado por unos cuantos oligopolios, con el Estado apoyando ese control o haciéndose de la vista gorda. A pesar de los problemas nacionales e internacionales que ha traído el neoliberalismo, sus defensores nacionales siguen defendiéndolo. Algunos de ellos, por cierto, defendiendo el libre mercado siempre que no se trate de su propio pellejo. Veamos el ejemplo de Jaime Cáceres Sayán, hasta hace poco presidente de la CONFIEP, abanderado la libre empresa y del estado mínimo. Pero sucede que ING, la financiera internacional dueña de la AFP Integra para la cual él trabaja, ha tenido que ser rescatada por el gobierno holandés con US$ 13,400 millones de dólares. Cáceres también defiende que a los afiliados a las AFPs se nos niegue la libertad básica de salir de ese sistema privado de pensiones (ahí si no vale el libre mercado), al mismo tiempo que el Fondo 3 de su AFP ha perdido el 43% del dinero de sus afiliados durante el 2008 y sigue cobrando las mismas elevadísimas comisiones.

Mercado dominado por monopolios

La crisis ha revelado con toda su crudeza los grandes problemas del neoliberalismo. El neoliberalismo ha generado mayor desigualdad en el mundo y un enorme problema ambiental. No cabe duda de que los bancos y aseguradoras, que hoy están siendo rescatados en muchos países, serán mucho más regulados en el futuro. Las recientes medidas de Barack Obama proponiendo impuestos a las sobreganancias petroleras, impulsando tecnología “verdes”, aumentando el gasto social y avanzando hacia un sistema de aseguramiento universal en salud, son prometedoras de cambios mayores. En el Perú, el neoliberalismo logró crecimiento económico en los últimos años gracias a una enorme alza de precios de los minerales. Así, se acabó el alza de precios y se acabó el crecimiento. Pero lo más grave es que durante este crecimiento, la salud, la educación y la seguridad social no mejoraron, la exclusión y desigualdad se agravaron, la contaminación ambiental se disparó y nuestros recursos naturales se acercan a su agotamiento.

En el Perú, el neoliberalismo trae consigo el “capitalismo de amigotes”: un mercado dominado por oligopolios y donde se entregan concesiones monopólicas con grandes ventajas a las trasnacionales a costa de los peruanos, como en el puerto de Paita. Sólo una ciudadanía activa defendiendo sus derechos y un gobierno comprometido con los peruanos podrán cambiar eso.

(Foto: Genciencia)

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Un comentario en “Neoliberales ciegos

  1. Estimado señor Francke:

    Ha hecho usted una buena descripción del panorama. Solo agregaría que ya el señor De Soto en su libro “El otro sendero” había denunciado a la oligarquía peruana como “mercantilista”, en el sentido que es una dependiente de los contratos del Estado. No sé si el término sea el más adecuado, pero sí creo que refleja la realidad en la que los empresarios peruanos no compiten en ningún mercado sino que viven de acceder a las riquezas que el gobierno de turno les da a cambio de nada.

    Por otro lado, cabría preguntarse qué consecuencias va a tener el que el gobierno del APRA siga con esa ideología. Para ellos imagino que ninguna, por cuanto es notorio que el señor García funge de ultra derechista para ganarse el apoyo de los ricos; pero en verdad él no es un converso: simplemente espera a ver qué pasa para adecuarse a los acontecimientos. Lo único que busca es el poder, así haya crisis o bonanza.

    El problema entonces es para el resto del país, quien va a sufrir las consecuencias del despertar a la realidad. Esto no es nuevo por cuanto ya lo hemos vivido antes cuando nos negamos a dejar de ser virreinato y tuvieron que venir los ejércitos extranjeros para obligarnos a ponernos a tono con los tiempos. ¿Vendrán otra vez los Bolívares y los San Martín contemporáneos para obligarnos a dejar el Neoliberalismo y pasar a aggionarnos con el resto del mundo?

    Esta situación esquizofrénica de ir siempre contra la corriente nos ha traído funestas consecuencias. Habría que ver la forma de revertir esta situación y de una vez elegir un gobierno que entienda el problema y tome el toro por las astas (¿será el del señor Humala?, pues el único que hasta ahora sostiene esa visión).

    Muchas gracias.

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