Gas y petróleo ¿De todos los peruanos?

Durante su enfrentamiento con los pueblos indígenas, Alan García insistió en que 400 mil “nativos” no podían impedir que 28 millones de peruanos aprovechemos los recursos naturales. “Ya llegó el momento de abrir las carreteras (…) para eso se nos ha elegido, no para lavarnos las manos y decir: para que no haya ningún herido miro para otro lado y mientras tanto nos quedamos sin gas y sin petróleo, ¿eso quieren?”, expresó días antes de la masacre de Bagua.

Es cierto que nuestra Constitución establece que los recursos naturales, como el gas y el petróleo, y como los minerales, pertenecen a la Nación. Pero, ¿realmente el gas y el petróleo resultan beneficiando a todos los peruanos?

¿Para quién es el gas?

Como nación, tenemos la suerte de contar con el gas de Camisea, una fuente de energía barata y relativamente limpia. No sólo eso: la empresa que invirtió en su exploración, la Shell, decidió no explotarlo. Nos lo dejó sin compromiso alguno. Y en esas condiciones, el gobierno peruano en el 2001 suscribió un contrato para su explotación, es decir, para extraerlo, separar líquidos de gases, transportarlos a la costa y venderlos.

Hasta ahí la historia iba más o menos bien. Pero a los socios principales del Consorcio Camisea se les abrió el apetito, querían recuperar su dinero rápido. Y como vender gas en el mercado interno parecía ir muy despacio, decidieron exportarlo, aún cuando esto no estaba legalmente permitido: la ley peruana establecía que debía asegurarse el abastecimiento del mercado interno peruano por 20 años permanentes, antes de pensar en exportar, y eso no estaba asegurado con las reservas existentes. Hunt Oil estaba asesorada por Pedro Pablo Kuczynski, que acababa de ser ministro de economía, e iba a ser Primer Ministro poco después.

Entonces, hicieron dos cosas. Una, dijeron que había más reservas de las que realmente había. Una empresa internacional acaba de indicar que en Camisea hay poco más de 8 TCF de gas, mientras el gobierno hablaba de hasta 11 y hasta 14 TCF. Por otro lado, hicieron un lobby para cambiar la ley, y lograron que el gobierno les aprobara la exportación de 4 TCF de gas a México.

Ahora, revelada la verdad, cuando el Perú ha empezado a crecer económicamente, ya no hay gas para los peruanos. Ya no alcanza para más. Necesitamos más electricidad, pero tenemos que usar fuentes más caras, incluido el diesel, porque ya no se puede usar más gas. Inversiones en nuevas industrias que quieren usar gas porque es una energía barata, y así poder competir internacionalmente, ya no les venden.

¿Gas para todos los peruanos? ¿O gas de Hunt Oil y Repsol para exportación?

Petróleo: ¿Cuánto para los peruanos?

La Universidad de Columbia presentó recientemente un estudio sobre como se distribuye la renta petrolera, es decir las ganancias provenientes de la explotación de petróleo descontando los costos, entre los estados y las trasnacionales. Comparan el Perú con otros países. Resulta que en Azebaijan, el Estado se queda con 85%, en Rusia, con 87%, en Egipto, con el 78%, en Venezuela (en contratos firmados antes de Hugo Chávez), con el 95%. En el Perú en los contratos firmados con este gobierno, el estado se queda con sólo un 50 a 55% de la renta petrolera.

Las condiciones bajo las cuales este gobierno ha concesionado lotes petroleros que hoy ocupan tres cuartas partes de nuestra amazonía, no son favorables para el país. ¿Debemos extrañarnos? Estas concesiones petroleras se otorgaron de manera muy poco transparente. El “faenón” de Rómulo León fue su marca de origen. La entrega de casi toda la amazonía de un solo golpe en condiciones desfavorables sugiere que desde quienes están en el gobierno ha habido apuro por hacer negocios, no sólo por facilitar los negocios de otros.

No es el único caso de corrupción en el sector petrolero. Cuando se vende la empresa Petrotech, que extrae el petróleo peruano, su dueño el sr. Kallop dejó de pagar U$ 270 millones de dólares de impuestos. Así lo estableció una Comisión Investigadora del Congreso dirigida por un congresista aprista, es decir, no de la oposición sino del gobierno. Pero no se ha movido un dedo para cobrar ese dinero, y el congresista Johny Peralta se ha quedado bien calladito después de anunciar los resultados de su investigación. ¿Tendrá esto alguna relación con los vínculos de Mr. Kallop con la campaña electoral de Alan García que un medio de circulación nacional revelara semanas atrás?

Además, por cierto, prácticamente toda la explotación petrolera en el Perú es hecha por trasnacionales. Petroperú ya no explora ni explota petróleo, como sí lo hacen ENAP de Chile, PEMEX de México o ECOPETROL de Colombia.

Concesiones y pueblos indígenas

Las concesiones para extraer materias primas de nuestra selva son el mayor conflicto entre el gobierno y las empresas trasnacionales de un lado, y los pueblos indígenas del otro. Las concesiones han sido otorgadas sin ningún diálogo ni consulta, con el antecedente de que anteriores explotaciones de petróleo han causado daños ambientales tremendos. En el río Corrientes, hay más de 90% de niños con exceso de Cadmio en la sangre.

Las concesiones otorgadas violan el Convenio 169 de la OIT, que obliga al consentimiento previo de los pueblos indígenas antes de la explotación de recursos naturales en sus territorios. Hasta “The Economist”, la prestigiosa revista inglesa de corte liberal, indica en su último número que hay conflictos porque en algunos lotes se superponen concesiones con territorios indígenas.

La explotación de gas y petróleo debe ser, efectivamente, para beneficio de todos los peruanos. En especial, debe servir para mejorar, y no para empeorar, la calidad de vida de quienes viven en esas regiones. Eso es lo que dio origen al canon. Eso es lo que reclaman los pueblos indígenas de nuestra amazonía, y tienen razón.

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