La crisis continúa

Paul Krugman, el Premio Nobel de Economía, revela que en Estados Unidos hay 8,5 millones de empleos menos con la recesión y que los salarios están al borde de una caída. “Esta es la receta para caer en una deflación estilo japonés, que es muy difícil de revertir. ¿Alguien dijo década perdida?”, insiste en un artículo publicado en el New York Times el viernes pasado. En el Perú, mientras el MEF rebaja (por cuarta vez) su pronóstico de crecimiento de este año, a 3%, por primera vez un gremio empresarial salía con una cifra distinta: la Cámara de Comercio de Lima habla de 2,2%, aclarando que eso supone que el Plan AntiCrisis funciona.

Pero no está funcionando. Las previsiones del MEF se basan en un aumento de la inversión pública del orden del 52% en el 2009, pero en el primer semestre del año sólo ha llegado a la mitad de esa cifra. Por cierto, entre los distintos niveles de gobierno, lideran el ranking de ejecución los municipios, cuyo avance es mayor que el del gobierno central. La última cifra publicada de producción industrial: negativo en 14%. El empleo en este sector ha caído 7%, lo que significa 23 mil empleos menos. La electricidad, un indicador más amplio de la actividad económica, muestra prácticamente una paralización: apenas +1,8% de enero a mayo. Las ventas de cemento, muy vinculadas a la construcción, en el último trimestre registrado han sido 10% menores que el tercer trimestre del año pasado. Las exportaciones totales han caído, 34%, mientras las no tradicionales, 23%. El crédito al sector privado, que en los primeros 5 meses del año pasado creció 4,200 millones de soles, este año ha retrocedido en 1,800 millones. Es decir, hay 1,800 millones de soles menos entre los prestatarios, dinero que antes sustentaba compras de los consumidores así como el funcionamiento de las pequeñas y medianas empresas.

La caída de precios, ¿es acaso una buena noticia? Para los consumidores, claro, quién querría pagar más. Pero una caída generalizada de precios, o deflación como se conoce entre los economistas, refleja que no hay demanda. Los consumidores están comprando menos, porque no tienen empleo, porque tienen menos ingresos, y porque en vez de tener más crédito tienen que pagar sus deudas. Y cuando lo consumidores compran menos, las empresas se ven obligadas a recortar su producción y su empleo.

Ante tales noticias, el ministro Carranza anda escondido. Casi no se le ve. En su última aparición, indicó que ya “habíamos tocado fondo” y que ya empezaba la recuperación. Sólo que ya lo va diciendo como por quinta vez. Estamos pagando las consecuencias de un Presidente y sus ministros que creen ciegamente en la propaganda neoliberal. Ellos creen que el mercado no puede fallar. Si la realidad no les da razón, eso no les hace cambiar, sino que entran en un proceso de negación.

La crisis económica tiene viada. Como se paró a tiempo, es inevitable que siga los próximos meses. Pero su duración puede prolongarse más si no se actúa inteligentemente. Sigue siendo urgente un Plan Anti-Crisis que apoye la inversión descentralizada, que promueva mayores salarios para que haya más demanda, que gaste en mejorar la salud y la educación, que otorgue empleo temporal masivo, que apoye a los agricultores y ganaderos más golpeados por la caída de precios.

Concentrar el Plan AntiCrisis en las grandes empresas no ha dado resultado hasta ahora. Un plan de ancha base, donde los trabajadores, el gasto social, los agricultores y las pymes también tengan apoyo y sean agentes de la recuperación, era y sigue siendo el mejor camino para enfrentar la crisis.

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