¿Qué podemos esperar del nuevo gabinete?

El nombramiento del nuevo gabinete, presidido por Javier Velasquez Quesquén deja, a un importante sector de peruanos, con una sensación de insatisfacción muy grande, ya que su composición y las declaraciones vertidas por algunos de sus miembros, dan muestra que el gobierno y el partido que lo dirige no han comprendido las razones que se hallan a la base del descontento que existe hoy en el país.

Por enésima vez se pierde la oportunidad de resolver democráticamente las razones de la protesta y de establecer un acuerdo social que incorpore los intereses y expectativas de los que generalmente han sido excluidos de las decisiones públicas.

El hecho que el Primer Ministro sea quien presidió el Congreso que no cumplió con la promesa de revisar los decretos legislativos hecha a los pueblos amazónicos hace casi un año y que permitió la separación de un grupo de congresistas de oposición, resulta un antecedente preocupante de lo que espera al país en los siguientes meses.

Si a esto sumamos la afirmación realizada por el secretario general del Partido Aprista a RPP acerca de que el actual gobierno es el mejor que ha tenido el Perú en su historia no podemos sino constatar que existe un serio problema de desconexión, de parte de un importante sector de la clase política, respecto a lo que la gente común y corriente siente y piensa hoy en día en el Perú.

¿Información o diálogo y consulta?

Resulta difícil entender la insistencia gubernamental en que los decretos legislativos derogados benefician a los indígenas y que el problema es que éstos no han sido adecuadamente informados. ¿Es posible entender una protesta tan larga y difícil como la que se ha realizado en las Amazonía, en contra de algo que los beneficia? ¿Una organización tan respetable y seria como la Defensoría del Pueblo se equivocó al afirmar la inconstitucionalidad de los decretos legislativos en cuestión?

Nos parece más bien que en realidad hay alguien que no quiere ver o no quiere escuchar. Y eso es muy serio, si esa es la actitud que está presente en quienes tienen como responsabilidad gobernar el país en beneficio de los peruanos.

Si bien es muy importante que el gobierno informe y defienda sus puntos de vista, es necesario insistir que es más importante que asuma que el diálogo es un proceso de ida y vuelta, que para que sea real requiere reconocer como punto de partida que el interlocutor tiene, por lo menos, algo de razón. Pero esa no pareciera la postura predominante en el Ejecutivo.

Con mayor razón, si se quiere tomar en serio institucionalizar el derecho a la consulta y no solo hacer un gesto para las tribunas, se necesita que la misma sea concebida como un proceso que no se limita a proveer información sino que persigue obtener el consentimiento o, en su defecto, promover una negociación a través de la cual se reconocen e incorporan los puntos de vista y las propuestas de quienes pueden ser afectados por las decisiones gubernamentales. De otro modo, el mecanismo que se establezca se devaluará rápidamente y seremos testigos de nuevas protestas y confrontaciones.

¿Cómo hacer respetar el principio de autoridad?

Toda sociedad requiere de reglas y orden para poder funcionar y reproducirse. El ejercicio de gobierno tiene siempre un componente de coerción y uno de consenso. Un régimen democrático se caracteriza por fundamentar su autoridad en primer lugar en el consenso, que se construye sobre la base de la satisfacción de los intereses y expectativas más importantes de la mayoría ciudadana (eficiencia) y la cohesión sobre valores y algunas certidumbres (identidad). En ese sentido el “respeto a la autoridad” es, antes que un principio, un resultado de una forma de gobernar que, en ocasiones, puede utilizar la coerción si se pone en riesgo la eficiencia y la identidad.

Sin embargo, el nuevo gabinete, hace alusión a la defensa de un “principio de autoridad” que no parece basarse principalmente a la construcción de consenso sino en la imposición de la opinión gubernamental sobre la base de la coerción. Espero estar en el error, pero la impresión que queda luego de escuchar al gabinete es que antes que escuchar y convencer tienen el encargo de imponer.

Fuente: Suplemento Semana del Diario El Tiempo

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