¿De qué sirve la pobreza extrema?

Pobreza Extrema. 2001: 24%; 2006: 16%; 2008: 13%.
Déficit Calórico. 2001: 33%; 2006: 30%; 2008: 32%.

En estas cifras se puede observar cómo la pobreza extrema ha evolucionado desde 2001 hasta el 2008, donde existe una clara reducción de la misma, y hace unos pocos días ha sido motivo de alegría presidencial. La pobreza extrema es un artefacto intelectual que no tiene correlato directo con la realidad y responde a los criterios científicos o políticos de su creador. La línea de pobreza extrema, hipotéticamente, indica la cantidad de dinero necesaria para comprar los alimentos necesarios para subsistir, haciendo exclusión de los gastos complementarios en vestuario, vivienda, transporte, etc.

En caso la medición fuese correcta, esta suma de dinero sería el umbral para la capacidad de subsistir en condiciones similares a la Edad de Piedra en una sociedad capitalista; como también pudiera ser un instrumento de propaganda política para mostrar una realidad inexistente, cuya elaboración corresponde a las necesidades políticas del gobierno de turno. En el caso específico del Perú, la construcción de la línea de pobreza extrema es un “secreto de estado” que, de acuerdo el último informe oficial de pobreza elaborado para el año 2008, sólo tres personas han tenido acceso al programa de cómputo que elabora dicha línea de pobreza; por ello se puede concluir con certeza de que es propaganda política y no un instrumento científico.

Otro umbral de medición de la capacidad de subsistir consiste en cuantificar las calorías necesarias de acuerdo a las características de edad y sexo de las personas; este umbral es más sólido que un umbral monetario porque se puede aplicar en una sociedad capitalista, como también en sociedades precapitalistas, las cuales subsisten en el Perú bajo distintas modalidades culturales. En la misma tabla adjunta se puede observar la evolución del déficit calórico, el cual es equivalente al Indicador 1.9 de las Metas del Milenio: “Porcentaje de la población por debajo del nivel mínimo de consumo de energía alimentaria”, o como el Presidente de la República, en una carta a El Comercio del pasado 29 de julio, denominó “pobreza alimentaria”.

Por ejemplo, se pudiera decir que en los cinco años de la administración Toledo, la pobreza extrema bajó seis puntos, y que durante los dos primeros años de la gestión García bajó tres puntos; y que en un periodo de 7 años (de 2001 a 2008) bajó en once puntos. Estas cifras imaginarias permitirían decir que en otros siete años (para el 2015), la pobreza extrema se reduciría a sólo 2%. La realidad muestra que el Indicador 1.9 de las Metas del Milenio pasó de 33% en 2001 a 30% en 2006, sólo tres puntos; es decir la mitad de la reducción de la hipotética pobreza extrema. Asimismo, la reducción de tres puntos habida entre 2006 y 2008 en pobreza extrema, se contradice con un incremento de dos puntos en el déficit calórico.

En otras palabras, el artefacto intelectual de pobreza extrema, tal como se concibe en el Perú, tiene el único propósito de complementar la retórica gubernamental en materia de bienestar social.

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