El Metropolitano: un sistema de transporte público para Lima

Hace algunas semanas, a propósito de una reunión en la que se encontraban funcionarios municipales junto con autoridades políticas metropolitanas, tuve la ocasión de conversar con el equipo gerencial de Protransporte, encargado y plenipotenciario del proyecto de Corredores Segregados, sobre algunos temas que surgen como preocupación ahora que están construyéndose, finalmente, los paraderos en la vía hundida del Paseo de La República.

Desde lo alto del zanjón, cualquier observador atento puede imaginar que se trata de “instalaciones” modernas que contarán con amplios espacios para que el flujo de pasajeros y usuarios discurra con normalidad por ellas. En efectos son estructuras de metal y vidrio montadas sobre plataformas de concreto al nivel del piso interior de los futuros buses de modo que el desplazamiento de entrada y salida sea eficiente y seguro. Contarán también con puertas automáticas, garitas de acceso controlado, sistemas de información y seguridad además de buena ventilación, visibilidad e iluminación.

La clave para que estas estructuras no colapsen consiste en desarrollar un sistema de frecuencias flexibles de buses que atiendan los distintos picos de demanda que se presentan a lo largo del día. Es decir, si los paraderos se llenan de público a la espera de los buses y éstos demoran, la eficiencia deseada de estos módulos disminuirá ostensiblemente. Y el público plasmará sus quejas en protestas, en descontento y en maltrato de la infraestructura. Por esta razón, es importante que el centro de control operacional del sistema logre articular un trabajo, con el concurso de la tecnología y la cooperación de las ciudadanas y los ciudadanos, que integre de manera óptima buses en operación, intensidad de demanda en paraderos y estaciones, cruceros a nivel en los que buses, peatones y vehículos se encuentren y el “impacto de superficie” que se generará cuando volúmenes inusuales de peatones salga de las estaciones y emerja en los puentes sobre el zanjón.

Este último asunto es de crucial importancia. En efecto, considerando que las intervenciones urbanas en los alrededores urbanos de los nuevos paraderos no son evidentes aún, si las veredas y cruceros peatonales continúan de las mismas dimensiones y condiciones de uso en los que están actualmente, es harto probable estemos en la antesala de una nueva problemática. Imaginemos. En el paradero de la Javier Prado que podrá albergar seis buses articulados en ambos sentidos al mismo tiempo, es razonable calcular un flujo constante entre 180 y 220 personas entrando y saliendo (bajando y subiendo) de esta estación en ambas direcciones. Imaginemos las habilidades nuevas que deben desarrollar los transeúntes para pasar de pasillos seguros a veredas expuestas y estrechas en una avenida hipercongestionada como es Javier Prado y que no cuenta, en esa intersección, con sistemas semafóricos para grandes flujos de peatones. Igual circunstancia debe considerarse para las estaciones del Centro, de Angamos, Aramburú, Canadá o la Terminal Norte en el cruce de la Av. Naranjal con la Túpac Amaru.

Por estas consideraciones es preciso combinar una estrategia de intervención urbana en esas áreas críticas, en las que debe concertarse las responsabilidades metropolitanas con las distritales, con una campaña de orientación y difusión de los nuevos sistemas y su lógica de operación para que los futuros usuarios no sientan que el fuego de las fauces del dragón, cada vez que salgan de las estaciones y paraderos a la ciudad real, los amenace con dejarlos calcinados.

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Un comentario en “El Metropolitano: un sistema de transporte público para Lima

  1. bueno ami parecer me parece algo increible o mejor dicho asonbroso crear una forma de transporte en un paiz de muy poca cultura ‘

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