Aunque no logró Oscar, La teta asustada obtuvo reconocimiento importante

La película La teta asustada, de Claudia Llosa, estuvo entre las finalistas para el Oscar a la Mejor Película Extranjera, premio obtenido por la cinta El secreto de sus ojos del director argentino Juan José Campanella. Sin embargo, ya es un triunfo que por primera vez en la historia un filme peruano haya llegado a postular a este importante premio cinematográfico. La teta asustada es una película muy original, ya que describe los procesos mentales del trauma heredado por su protagonista Fausta, interpretada por la actriz huantina Magaly Solier. Esa enfermedad, llamada la teta asustada, es vivida y superada por Fausta en el marco de la recuperación de los mitos andinos. Los cuales se expresan por medios puramente cinematográficos, como el canto, silencio, la iluminación en penumbra y los movimientos de cámara.
Al mismo tiempo, este ritual que enfrentará a la protagonista con su misteriosa ama Aída, se desarrolla en una comunidad urbano marginal de Lima. Aquí la directora una estética muy distinta, más alegre y exuberante, que constituye una imagen simbólica de un barrio pujante y emprendedor, con elevada autoestima. Para ello recurre a un simbolismo festivo que envuelve a los matrimonios masivos, que son organizados por la familia de Fausta. No se trata, por tanto, de una película comercial y de fácil acceso al público, sino de una obra artística compleja que muestra cómo una mujer andina puede superar la patología que la limita y recuperar la salud mental; al mismo tiempo, describe su inserción en una comunidad tolerante y pluricultural.

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