En busca de la panacea: la llanta mala y la caminata larga

Urubamba

Regresando de Cuzco a Urubamba, de repente la llanta del colectivo en donde me encontraba, se reventó justo en la entrada del pueblo, como consecuencia, todos los pasajeros tuvimos que bajar y caminar el resto de la distancia a nuestras casas. Un poco molesto debido al frío, al sueño y a la lealtad a mi mala suerte, comencé a caminar y, porque trabajo en el área de desarrollo económico -los que trabajamos en ella somos adictos a nuestra carrera- empecé a pensar en el mantenimiento de las pistas y su importancia para el crecimiento, especialmente en el Valle Sagrado donde la mayoría de la gente trabaja en agricultura y artesanía, actividades que realizan tareas de exportación y que requieren de una buena infraestructura. Pero, ¿es el mantenimiento de la infraestructura el secreto para el desarrollo? ¿Es la panacea para acabar con la pobreza en el Valle?

Imposible. Existe una gran industria de transporte: colectivos, ómnibus, autos, taxis y camiones, todos ellos transportan gente y productos dentro y fuera del Valle Sagrado; incluso en la actualidad, se vienen desarrollando diferentes obras para mejorar calles y edificios, sin embargo, éstas no son perfectas, y aun con ellas, existe la pobreza.

Desde lo sufrido por el intenso periodo de lluvias – desde enero hasta marzo – aún hay puentes y pistas afectadas, e incluso, edificios destruidos; estos junto a problemas como los baches, muy comunes en el Perú, afectan al comercio. Por lo tanto, los problemas con la infraestructura del Valle tienen efectos negativos en su desarrollo, pero no son las únicas causas de la pobreza. Entonces, si la mejora de la infraestructura no es la panacea, ¿qué lo es? Seguía en mi camino a casa, cuando pasé por un colegio y me pregunté ¿Tal vez lo sea la educación?

La educación es muy importante para el desarrollo económico por varias razones; ella promueve la especialización de la labor, los alumnos y alumnas escogen estudiar carreras variadas, y también, determina la productividad de la economía, porque una mano de obra más culta y preparada produce más, y la producción permite medir la fuerza de la economía. Lamentablemente, es un hecho que la educación en el Valle Sagrado es pobre en general. Sigo pensando y recuerdo que existen comunidades con colegios privados que aseguran la alta calidad de sus profesores y la buena educación de sus alumnos, pero estas comunidades no tienen un nivel de economía más alto que las otras. Quizá son demasiado pequeñas para levantar las economías de sus comunidades, pero la regla de retornos decrecientes a escala muestra que cuando existe la falta de ‘algo’, por ejemplo la educación, los primeros colegios buenos deben generar un gran impacto. Por ello, tanto el problema de la educación en el Valle, como el de la infraestructura, afectan al desarrollo pero no son las únicas causas de la pobreza.

En aquel momento mi cerebro estuvo trabajando más que mis piernas, y mi caminata continuó así. Pasé por unas chacras y pensé en los beneficios de la agricultura porque el terreno aquí es rico y la gente tiene mucha habilidad – aprendida hace generaciones – pero me di cuenta de los límites de precio y diversificación y su vulnerabilidad a las plagas.

Urubamba

Pasé por el mercado artesanal y pensé en el turismo y su poder para generar ganancias a los pobladores del Valle pero también con las ganancias viene la dependencia insostenible en los turistas. Pensé en la importancia de muchos temas relacionados al desarrollo económico: la salud reproductiva, la responsabilidad del gobierno central, el acceso a crédito y micro-finanzas, etc. pero no pude encontrar una sola idea que pudiera aliviar la pobreza.

Llegando a mi casa, me di cuenta que no había podido encontrar la panacea, pero de repente, al lado de mi puerta en un árbol, vi una araña en su telaraña y me di cuenta de algo. El desarrollo económico no es ni una línea recta coma la pista ni una base inicial con muchas ramas así como lo es un árbol, es como la telaraña, no tiene ni principio ni fin definidos pero si posee muchas piezas que trabajan juntas, al mismo tiempo, y cada una de ellas pone su parte. En el centro, donde se espera a la araña, está la gente, la pieza central de la economía. Todas las piezas deben trabajar para ayudar a la gente a combatir la pobreza y a mejorar su calidad de vida.

Para desarrollar la economía del Valle Sagrado tenemos que recordar que no existe una panacea, sino sólo una telaraña que consta de muchas piezas, y todos tenemos que trabajar juntos para hacerla crecer y avanzar hacia nuestra meta: la mejora de la vida de todos.

Mi caminata terminó así, junto con mi irritación por los baches.

(Fotos: Daniel Nakasone)

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2 comentarios en “En busca de la panacea: la llanta mala y la caminata larga

  1. tengo 68 años, diariamente camino cinco kilometros, a las 5 a.m, me siento bien de salud, me mantengo con mi indice de masa muscular, en forma optima. Recomiendo iniciarse en caminata, para el efecto deben realizar caminata, primeramente haciendo recorridos cortos, de esta manera van ha obtener buenos resultados en su salud

  2. Ian
    Espero que tu organización y tu sigan trabajando por los que tienen menos y que nunca pierdan esa pasión que parece que tienes, ojalá las personas con las que trabajas la tengan también.
    Saluditos,
    Rocío Ch.

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