La educación rural: ese mundo ancho y ajeno

Educacion rural

Cuando se comienza una discusión sobre educación rural, siempre nos viene a la cabeza una imagen recurrente, aquella de la escuela pequeña y pintoresca ubicada en un valle alto y frío donde varios niños aprenden las lecciones que les da el profesor vestidos con sus ponchos y en salones de madera.
Y es que, por más que pretendamos minimizar los problemas de la educación rural en etiquetas pintorescas o idílicas, la realidad suele extender el problema y su complejidad. Es curioso, en ese sentido, dirigirnos a ciertas estadísticas que afirman que pese a que la cobertura educativa en las ciudades alcanza cotas de 97% entre alumnos entre 6 y 11 años, en zonas rurales solo se llega al 43% para el nivel inicial, 90% en nivel primario y 52% en nivel secundario.

Por esto cabe preguntarse ¿A qué logros aluden los funcionarios de las entidades educativas cuando nos hablan de la mejora de la educación? ¿Es que acaso asegurar la cobertura educativa o aumentarle el sueldo a los profesores solucionan todos los problemas? ¿O es que quizá solo se refieren a los logros alcanzados en materia educativa dentro de las áreas urbanas?

Siendo así, la situación de los colegios y escuelas rurales presentan los mismos problemas que en lustros pasados. Por ejemplo, la existencia de pocos profesores, quienes deben darse abasto con alumnos de distintos grados en un solo salón, hace que el aprendizaje de cada uno de los niños se vea disminuido a la vez que dificulta la labor del profesor.

Otro problema radica en la limitación de los alumnos quechuahablantes para aprender las asignaturas dadas en idioma castellano. Es realmente increíble que los niños y niñas que llegan a una escuela primaria sabiendo hablar solamente el quechua, puedan llegar a comprender asignaturas en otro idioma. Lamentablemente, las direcciones regionales de educación apenas si toman en cuenta esta variable de las escuelas rurales al elaborar los planes curriculares, lo que no hace más que profundizar y remarcar la brecha existente por años en el Perú a nivel cultural y lingüístico.

Educacion rural

Y respecto al tema de los planes curriculares, no sé si habrán caído en la cuenta de que más de la mitad de alumnos que terminan la secundaria en provincias nunca llegan a estudiar en alguna academia, instituto o universidad. Ésta es quizá la inconsistencia más grande que encuentro dentro del sistema educativo peruano: la falta de adaptación frente a las distintas realidades socioculturales que presenta el país.

Es decir, si las universidades e institutos están fuera del alcance de la enorme mayoría de chicos recién egresados de colegios rurales, y si además tomamos en cuenta que muchas veces sus prioridades de vida son diferentes, por qué no adecuamos la enseñanza impartida de acuerdo a sus iniciativas, a sus saberes adquiridos culturalmente, por qué no encontrar en el trabajo artesanal la iniciativa que les permita volver de sus habilidades una forma de sustento, por qué no se podría enfatizar la creación de pymes como pequeños núcleos de trabajo que les permita aprender cosas prácticas para una vida que les exige más esfuerzo de adaptación y les brinda menos oportunidades por ser justamente estudiantes rurales.

Es curioso cómo los problemas que expongo no son nuevos y están mejor explicados en informes mucho más completos y exhaustivos. Pese a esto, los organismos competentes parecen haber entrado en un estado donde las pugnas de poder interno, la politización sino el letargo burocrático y cínico les han hecho olvidar que ellos están ahí para servir a los niños, niñas y jóvenes a alcanzar una mejor calidad de vida a través de una educación dedicada. Por favor, que alguien se los recuerde.

Por: Daniel Nakasone Santivañez – Nexos Voluntarios

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