Los dueños y su relación con la empresa

Juan Infante, consultor empresarial, señala que el problema de los dueños de empresas es que no saben delegar. Y como no delegan son esclavos encadenados a un sillón. Sillón que no cambian hace años, oficina o tienda que no pintan ni decoran, taller al que hace años no le meten un centavo.
¿Qué puede hacer ese dueño? ¿Cómo se aprende a confiar en los otros? Un dueño puede y debe pedir ayuda. No tiene porque ser un sabelotodo. Un cambio de este tipo implica que el dueño esté dispuesto a perder poder en la empresa para ganar libertad. Requiere, además, paciencia y organización.
Otros, contratan gente para que los ayude. Personal fijo o consultores. Baratitos nomás. Gran paradoja, ¿cómo van a pagar barato a alguien que debe reemplazarlos? La ayuda especializada cuesta, nadie salva tu empresa ni te salva a ti gratis. Y toma tiempo, no hay nadie que tenga una varita mágica y en dos días o dos meses termine de organizar un proceso que no se ha estructurado nunca.

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