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Logran mejoras en seguridad alimentaria en Huancavelica e Ica

Pobladores de 17 localidades rurales de Huancavelica e Ica logran mejorar la seguridad alimentaria nutricional de niñas y niños menores de cinco años, a través del proyecto promovido por Cáritas del Perú y la Fundación Intervida de España.

Cáritas del Perú: Proyecto para enfrentar heladas beneficia a 243 familias

Más de 240 familias del distrito de Pomata, en Puno, se han beneficiado a través del proyecto Mitigación de riesgos a las bajas temperaturas mediante acondicionamiento de viviendas en comunidades altoandinas, que Cáritas del Perú viene desarrollando. Al respecto, conversamos con Ángel Allccarima, coordinador de Proyectos y Emergencias de Cáritas del Perú.
Como parte del proyecto, que duró 10 meses, se han trabajado cuatro componentes: mejoramiento de viviendas, seguridad alimentaria, mejoramiento de prácticas en salud y nutrición de las familias y gestión local de riesgos.
«En las viviendas hemos utilizado materiales como la claraboya, que permite iluminar y a su vez calienta. Además, hemos colocado un falso cielo raso de triplay que evita el contacto inmediato con la humedad y con las masas de aire frío. Se ha puesto pisos con madera machihembrado. Estos trabajos se han realizado junto con las familias», expresó el representante de Cáritas del Perú.

La piña fruto líder de Satipo (Junín) cambió la vida de productores capacitados por Cáritas del Perú

Conversamos con Gladys Castillo Patiño, coordinadora nacional del Programa de Medio Ambiente de Cáritas del Perú, sobre la capacitación a los productores de Satipo (Junín) para la producción de néctar, conservas y pulpa de piña para el mercado peruano y la exportación, con el apoyo de Agroideas, programa estatal que fomenta negocios sostenibles en el campo.
«A partir del ingreso de la piña Golden empieza a entrar al mercado, empezamos con 45 toneladas y ahora estamos con 90 toneladas. Además esta es una oportunidad para comercializarla en diferentes presentaciones como fruta fresca y como fruta procesada», expresa Castillo Patiño.
La representante de Cáritas del Perú agrega que: «El mercado nacional se abastece todas las semanas con aproximadamente 10 toneladas de frutas y actualmente hemos ingresado a los supermercados», puntualiza Castillo Patiño.

Puno: Pobladores de Pucará enfrentan el friaje con apoyo de Cáritas del Perú

Un problema recurrente en el Perú es la temporada de heladas y friaje en las zonas altoandinas, la cual se inicia en el mes de mayo. Frente a ello el gobierno ya anunció un plan multisectorial de más de 385 millones de soles. Sin embargo, existen también iniciativas como de la Iglesia Católica que a través de Cáritas del Perú ha logrado que aproximadamente 400 personas del distrito puneño de Pucará reconozcan sus capacidades para mejorar su calidad de vida frente al frío. Los detalles en el siguiente informe.

Entrevista a Tomás Guillén, de Cáritas: Comuneros de Ayacucho participan en cadena productiva de lácteos

Conversamos con el ingeniero Tomás Guillén Valencia, coordinador de Cáritas del Perú en el proyecto Desarrollo de la cadena productiva de lácteos de las provincias de Parinacochas y Páucar del Sara Sara, Sur de la Región Ayacucho. Dicho proyecto se inició en abril del 2011 y hasta la fecha ha logrado instalar mil hectáreas de alfalfa dormante, la cual es resistente a las heladas. Guillén Valencia explicó que “tenemos una de las mejores plantas del sur de Ayacucho, donde se produce quesos madurados frescos, manjar blanco y yogurt que son comercializados en Lima”.
Asimismo, el coordinador de Cáritas indicó que el 50% de beneficiarias son mujeres y que estas iniciativas buscan generar fuentes de ingresos económicos para las familias, incrementar la producción de leche y la reducción de los niveles de desnutrición, así como evitar la migración del campo hacia las ciudades, en especial en el caso de los jóvenes. Finalmente, manifestó que “estos programas deben replicarse en diferentes pueblos, en especial en lugares como la sierra, donde hay condiciones para la ganadería”.

Huancavelica, una reconstrucción pendiente

terremoto-150807-huancavelicaEl 15 de agosto de 2007, un sismo de 7,9° remeció la región Ica, y parte de Lima y Huancavelica. Sobre los efectos y sus consecuencias en esta última zona, se ha dicho y hecho poco. Las provincias huancavelicanas de Huaytará y Castrovirreyna, ya antes del terremoto, vivían en condiciones precarias y olvidadas por la mayoría de peruanos. Los distritos de Tantará, Ticrapo, Pauranga, Huachos, San Juan, Chupamarca, Aurahuá y Villa de Arma, Córdova, Querco, Laramarca y Santiago de Chocorvo siguen tan igual como el día del desastre. El párroco de Tantará, P. Juan Carlos Barazorda, señala que el gobierno central prometió en setiembre del 2007 un desembolso económico para la reconstrucción de la provincia de Castrovirreyna, pero hasta ahora no ha cumplido, por lo que los alcaldes de dicha provincia han acudido a Lima para presentar su pliego de reclamos.

Precisemos la situación de las provincias de Castrovirreyna y Huaytará por sectores:

Sector Educación. La mayoría de las I.E. suspendieron sus actividades por más de cuatro meses. Los docentes que tenían familia afectada por el terremoto se fueron a atenderlos, dejando a los alumnos sin clases. Se calcula que el 80% de los locales de las I.E. han sido dañados en sus paredes y tuberías, quedando muchas inutilizables. La mayoría de los locales de la I.E. están colapsadas y en evidente peligro. El CEO de Huaytará sigue colapsado.

Sector Agricultura. Los canales de irrigación de Aurahuá (que se encontraba en plena construcción) y en Castrovirreyna fueron derrumbados.

Sector Salud. El local de ESSALUD de Castrovirreyna presenta daños severos en su infraestructura. El 50% de las postas médicas de estas provincias no podrán volver a usarse por los daños que presentan, estando en situación más grave la del distrito de Córdova. En Tantará todos los establecimientos de la Micro Red de Salud han sido afectados y están a punto de colapsar. En Huaytará las columnas del Centro de Salud están rajadas.

Sector Vivienda. Algunas casas de los pobladores de los anexos, como medida preventiva, han sido derrumbadas por ellos mismos. En los distritos como Querco, Aurahuá, Huachos, Córdova, Ticrapo y Chocorvos, la población seguía durmiendo en los parques, en lugares aislados, hoteles municipales y en las calles, después de semanas de producirse el sismo, debido a las réplicas y al miedo. En Tantará el 50% de las casas fueron derrumbadas por el sismo, mientras que en Aurahuá y San Juan el 30% corrió con la misma suerte. En Tantará, San Juan, Córdova, se quedaron sin agua ni fluido eléctrico por varios días.

Sector Transporte y Comunicaciones. A la fecha del sismo y por varios días no era posible el transporte público. Aunque en algunos lugares aún se presentan derrumbes o restos de ellos, no imposibilita el acceso de transporte pequeño. Hubo zonas como Córdova y Tantará sin acceso a la telefonía por varios días.

La población en general no se siente apoyada por parte de las autoridades. Pobladores de Huaytará y Castrovirreyna referían que las ayudas prometidas por PRONAA no les fueron entregadas. La mayoría de la población afectada no cuenta con alimentación básica. En ningún lugar se ha reportado daños físicos graves ni muertos. Sin embargo, muchos niños y ancianos padecen de resfrío y bronquios.

Más allá de los efectos negativos del sismo, la pobreza, exclusión y marginación que viven los pobladores de Huaytará y Castrovirreyna son notorias. Es evidente la ausencia del Estado, del gobierno central y local. La población se siente desinformada y poco atendida en sus demandas, a lo que se suma que ningún municipio contaba con un Plan de Contingencia para afrontar esta desgracia. El terremoto revela que el problema de fondo de los pobladores es la situación de pobreza y extrema pobreza en la que viven. Con terremoto o sin él, ellos viven así. El terremoto tiene rostro de pobreza.

Hace falta un mejor sistema de comunicación entre la población, los dirigentes y las autoridades locales, y una inmediata reparación de los canales de regadío afectados. Algunos de los locales de las I.E. tendrán que ser derrumbados, ya que presentan peligros evidentes. Hace falta un liderazgo local, que creemos debe ser asumido por los alcaldes distritales, a fin de gestionar y afrontar junto con la población este desastre y la reconstrucción de su zona, dentro del marco de una propuesta integral y concertada de reconstrucción de los distritos afectados, que incluya la participación y supervisión de la población y sociedad civil organizada, de todos los estamentos: Gobierno Regional, Provincial y Distrital y ONGs. Finalmente, Cáritas del Perú y otras ONGs son las que más están apoyando con la reconstrucción. Por ejemplo, Cáritas está instalando módulos de casas en dichas zonas. En Huancavelica la reconstrucción material, emocional y moral de la población sigue pendiente desde antes del terremoto. ¿Seguiremos esperando?