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Cineastas y distribuidores enfrentados por anteproyecto de ley de cine en el Congreso

El pasado viernes 30 de octubre, la Comisión de Educación y Cultura del Congreso realizó el foro Madeinperu, la Ley de Cinematografía peruana y retos de la producción nacional, en el que una serie de representantes de los distintos sectores cinematográficos debatieron sobre los antagónicos proyectos de ley presentados por los legisladores Johnny Peralta y Carlos Raffo, que discrepan en cómo emplear los fondos del impuesto municipal al boleto cinematográfico.

El foro sirvió para dar a conocer el estado actual de los proyectos, que fueron expuestos por sus principales promotores, Christian Wiener, presidente de la Unión de Cineastas Peruanos (UCP), y Gustavo Sánchez, productor y representante de la Asociación de Productores Cinematográficos del Perú (APCP). «Los propios asesores del congresista Peralta han propuesto, en busca de un consenso necesario, algunas modificaciones al proyecto original presentado, como la posibilidad de compartir con los exhibidores el actual impuesto de destino municipal, adoptando la figura de la contribución parafiscal», sostuvo Wiener. Por su parte, Sánchez dijo que «lo que debemos pensar es que tenemos que conseguir la ley peruana. La ley argentina, colombiana, chilena, es una referencia para nosotros. La ley que tenemos que conseguir es la ley que se adapte a nuestro contexto».

Además, la presidenta de Conacine, Rosa María Oliart, destacó el diálogo entre cineastas y legisladores, pero indicó que en este momento la prioridad de ese organismo es el presupuesto del próximo año. «Mi concentración y la concentración del Consejo Directivo en este momento es elevar el presupuesto para el 2010. Mientras tanto, todos los diálogos que se puedan generar entre los gremios o entre los legisladores, en buena hora, son positivos, todo cambio es para mejorar», manifestó.

El punto de divergencia se centra en la relación de la cinematografía peruana con los distribuidores y exhibidores, que ofrecen una cartelera copada por el cine de Hollywood y son los promotores del proyecto de Carlos Raffo. «Gran parte de estas películas corresponden a la llamada cultura chatarra de los Estados Unidos, y es un fenómeno comparable a que si los McDonald’s, Pizza Hut, Burger King, y Kentucky, redujeran a su mínima expresión a la exitosa gastronomía peruana en su propio mercado», sentenció Wiener.

«Tenemos Gabinete thriller», dice congresista Raffo, luego de fracasar interpelación

El Congreso desestimó la votación de censura presentada contra el presidente del Consejo de Ministros, Yehude Simon, y la ministra del Interior, Mercedes Cabanillas, en medio de un intenso debate y el recuerdo de los siete nacionalistas suspendidos. Yohny Lescano, congresista de Alianza Parlamentaria, dijo que «la Ley del Poder Ejecutivo es absolutamente clara. El ministro o los ministros de Estados son responsables políticos de la conducción del sector o de sus sectores y aquí señores no hay nada más que discutir»; mientras que Edgar Reymundo, congresista de Bloque Popular, «la censura ya se ganó en la cancha porque así el pueblo lo expresó… la población a través de la última encuesta ha expresado que el principal responsable de estos hechos luctuosos ha sido el presidente García con un 57%».

Por su parte, Mauricio Mulder, congresista del Partido Aprista Peruano, advirtió que «aquí hay personas que conspiran contra la democracia, que lo que están buscando es que se caiga el Gobierno que se caiga el presidente de la República. Se está buscando la política de la asonada». Finalmente, Carlos Raffo, Congresista Alianza por el Futuro, anunció que “A partir del día de hoy tenemos un gabinete triller, todos seguirán bailando pero ya están muertos. Yehude Simon es un zombie y no tiene ninguna autoridad para seguir adelante».

Con 56 votos a favor, 32 en contra y 11 abstenciones, no prosperó la moción presentada para pedir la salida de Simon Munaro por los sucesos violentos acontecidos en Bagua. Por el mismo motivo, la oposición buscaba el alejamiento de Cabanillas, pero tampoco se llegó a concretar. El reglamento del Congreso estipula que para que una moción de censura progrese se necesitan 61 votos de los 120 miembros del Poder Legislativo. Hubo una asistencia de 101 congresistas; entre los faltantes a la sesión figuraron varios nacionalistas.